10 kms del puerto: El reencuentro con dos viejos compañeros
El Domingo pasado fue un día especial por varios motivos: por una parte volvía a una carrera popular tras la lesión del 31 de diciembre. Aquella san silvestre rápida y divertida fue la última carrera en la que participé. En ese momento de felicidad runnera no podía imaginar que pocas horas después, las uvas del año nuevo me traerían unos dolores que llevarían al traste los dos grandes objetivos que tenía a tiro este año: Atacar la 1h 20 en la media de Almería y mi cuarta visita al Mapoma. Pero bueno, 3 meses pasaron rápido y ya estoy más cerca de mi estado de forma habitual en estas fechas, salvo los 5 kg que se han quedado a vivir en mi barriga y también dan forma al típico "culo panadero". 

Pero además, existía un segundo motivo que convertían en muy especiales para mi estos 10 kms del puerto: volver a correr con Alex, mi referencia, compañero y amigo durante mis primeros años de club. La alegría es normal ya que Cristóbal y él son las personas con las que he compartido más kms en mi vida. Y cada uno de esos kms está lleno de cientos de anécdotas, risas, sufrimientos, confidencias, dolores y muchas vivencias. Junto a Alex empecé a entender que no hay limites en este mundillo, entendiendo esta afirmación como que los límites siempre residen mucho más allá de dónde creemos que están. Y es que entrenando bien se pueden conseguir resultados espectaculares en relación a desde donde parta cada uno. Normalmente la mayoría de los corredores populares se estancan en unos márgenes de resultados que arrastran durante años pero es que la mayoría basan sus entrenos en la sobrevalorada figura de "los rodajes"; convirtiendo estos en el pilar endeble y erróneo de sus entrenamientos descuidando el fructífero trabajo de ritmos controlados de todas las distancias (desde 200 metros a "cincomiles" o "seismiles").
Pero volviendo a la carrera del Puerto... Como siempre agradecer a los de "Aqueatacamos" la oportunidad que nos dan a los cientos de aficionados al atletismo de correr este tipo de carreras más asequibles en distancia a un mayor numero de aficionados. Si se pudiera organizar un par más de ellas al año ya sería un logro increible.
El guión de la carrera esta vez estuvo alejado de los típicos y usuales nervios precompetición. Y es que el objetivo principal era ayudar a Alex en su retorno y, por supuesto, no dejarle solo en un momento tan significativo en el que tiene que luchar por encontrar el camino de la recuperación de esa Hernia tan jodida que tiene. En este sentido, otros corredores con la misma dolencia que han sido inicialmente desahuciados del atletismo por los médicos, ahora mismo están corriendo maratones. Por eso si alguno de los que leéis este blog puede aportar información interesante al respecto se agradecerá de antemano.
Mi hermana se ocupó de los peques esta vez
Y con este panorama, Alex, Jorge Cimas y yo nos lanzamos desde la cola de carrera a compartir una vez más lo que tantas veces hemos hecho. Cristóbal, unos cientos de posiciones más adelante, lucharía por bajar de 39 minutos en un día poco ideal por el bochorno y la humedad. Empezamos a correr y lo más llamativo son las risas de Alex y sus comentarios picaros que tantas ocasiones han acompañado mis zancadas. Se le ve muy feliz y a mi eso me llega al alma. Así hasta que a la altura del km 5, el silencio en el grupo anuncia que el primer signo de dolor ha llegado. Alex nos dice que ya le hemos acompañado suficiente e intenta convencernos a Jorge y a mi de que hagamos un 5000 rápido a modo de entreno. A lo que tras superar la tentación decidimos que no: acompañaremos a Alex hasta el final aunque hasta el 7 intentamos espolearlo yendo unos metros por delante. Pero el dolor crece y en el km 8 tenemos el primer parón. Tras andar unos metros para aliviar el dolor que se le irradia a la pierna, lo convencemos de que intente trotar lo máximo y andar lo menos posible. Esos dos kms parecían más propios de un maratón que de un diez mil por lo agónicos y dolorosos que resultaron a mi amigo; pero llegar los tres juntos a la recta que enfilaba la meta fue una sensación emocionante que borró todos esos momentos previos de dolor y que hizo que el esfuerzo mereciera la pena: ¡¡ Alex había vuelto a una carrera popular!!. Lo que pase a partir de ahora ya os lo contaré pero ojala que se recupere.
Respecto a mi: pues deciros que es la primera vez en muchos años que corro sin el "chip mental" y la agonía del crono y la competición; Y esa falta de tensión la agradecí. Volver a correr un diez mil en 55 minutos en lugar de los 37-38 en los que me muevo normalmente resultó muy emotivo porque me trasladé a los años en los que me movía en esas posiciones traseras de carrera. Allí la gente lucha por superarse de igual forma que lo hacen los de las posiciones delanteras. No hay diferencias entre los primeros y los últimos en la manera de arrancar segundos a su marca ni en la manera de sufrir por conseguir un objetivo. Por eso nadie es mejor que nadie en relación a una marca o una clasificación. Aunque en esas posiciones hay algo diferente y especial: Y es que podemos ver a gente cuyo objetivo no es la marca sino terminar por primera vez una carrera. Y ese es uno de los momentos más inolvidables de cualquier corredor de fondo: su bautismo de fuego en una carrera popular. Esa emoción la viví de cerca y me trajo muchos recuerdos.
Antonio exbaloncentista con un futuro inmediato prometedor 
Bueno, os dejo hasta el próximo post. Espero relanzar con fuerza este blog tan parado pero es que han sido unos meses de jornadas semanales inimaginables en numero de horas. Un abrazo a tod@s.
Con mi admirado Juan "el Danones", en el año en el que está dejando atrás sus lesiones
Mis dos peques 


Paco dijo
Felicidades Roberto. Desde la media de Almería no sabía nada de tí. Me alegro de que vuelvas a estar en la onda.
Yo tengo que estar unos meses en el dique seco en cuanto a competir aunque sigo entrenando y disfrutando de esto de correr.
A finales de Octubre volveré mejor que nunca.
Un saludo.
3 Mayo 2010 | 04:59 PM