Media Maratón de Granada: El placer de correr en compañía
Ya han pasado varios años desde que corrí la primera media maratón fuera de mi provincia. Granada se presentó entonces ante mis noveles ojos de corredor como una carrera impresionante en cifras y deslumbrante en ambiente. Era la época en la que las Medias de Almería y provincia no llegaban a los 500 participantes y por eso ver a más de 1500 personas vestidas de corto corriendo, supuso una bonita estampa inolvidable para mi. Eran los tiempos de más de 1h 40, los tiempos en los que se atravesaba la gran vía dos veces y abarrotada de público... Desde entonces prometí no perderme ni una sólo edición y así ha sido excepto en contadas ocasiones que no he podido asistir.
Así fue como el domingo pasado me presenté en la línea de salida una vez más. Esta vez con muchas más tablas y con más de diezmil kilómetros acumulados por mis veteranas piernas. ¡Cuanta historia en cada uno de ellos! Ya queda poco de ese corredor novato que basaba su entreno en rodar la misma distancia e intentar cada vez hacerla en menos tiempo. El ensayo-error y el boom de las publicaciones de atletismo dedicadas al corredor popular, hizo que poco a poco los entrenamientos fueran puliéndose y haciéndose más específicos hasta llegar a hoy. A pesar de esas diferencias con el pasado, una cosa no ha cambiado: el mismo brillo en los ojos llenos de ilusión se puede apreciar en mi mirada cada vez que voy a una carrera popular. Y así me planté en la línea de salida de la preciosa Granada, arropado hasta los dientes y con gorro y bufanda que intentaban mitigar esos 4º granadinos. Dispuesto como siempre a dar lo mejor de mi mismo, vaciarme y luchar por superar las adversidades como si eso supusiera una emulación de lo propio en la vida real. Y así es realmente: correr no es para nosotros un deporte, es una forma de vida que nos ayuda a mantenernos coherentes en nuestra cabeza y limpios en nuestra manera de sentir; alejando ansiedades, mal humor, stress y demás amenazas tan propias de los tiempos que corren. Pero, vayamos a la carrera...
Como siempre, la organización intenta hacer cajones de salida por tiempos; y como siempre, la gente se los salta a la torera. Es algo que no me cabe en la cabeza y no por el tiempo que se pierde sin necesidad, sino por lo incoherente y absurdo de ese comportamiento: si yo corro a 4'10" el km no se me ocurre ponerme con mi grupo a tapar, frenar y perjudicar a los que corren a 3' 30".¿qué gano yo con eso? ¿A que a nadie se le ocurre tapar a Gebresselassie y mantenerlo bloqueado durante un km a ritmo de trote? No tiene ningún sentido hacerlo y es peligroso. Así sucedió en esa calle estrecha, donde el primer km lo corrí taponado por grupos que iban a 5'30" y que podían ir a ese ritmo igualmente saliendo en el cajón adecuado. Tras perder medio minuto (con el esfuerzo que peleamos cada segundo esto es una putada), nada más llegar al km2 ya cojo mi ritmo y observo que Enrique y Antonio van escasos metros por delante. Al principio dudo si cogerlos porque ellos están más finos que yo en los tests previos que son los entrenos; pero poco a poco veo que vamos al mismo ritmo y así en el km4 aparco las dudas y me lanzo a correr junto a ellos. Es en ese momento donde empiezo a disfrutar y beneficiarme de lo que es correr en equipo, aunque fuera un equipo espontaneo no pactado.
Correr junto a Enrique fue un aliciente y satisfacción por el respeto y admiración que le tengo. Para mi es uno de los grandes maratonianos de mi ciudad además de que fuera de carrera siempre tiene palabras llenas de ánimo y sobre todo una sabiduría que te empapa. Y es que Enrique es un referente y espejo para los jóvenes veteranos como yo que soñamos con llegar a su edad con la misma "hoja de servicios" y aún dando guerra.
Esos kms favorables, del 4 al 11, los clavábamos a ritmos menores de 3' 55" haciendo turnos espontáneos para no decaer en el ritmo. Así hasta que llegamos a los famosos cuatro kms en los que tres de ellos eran de subida continua. Era la primera gran criba para los participantes a la carrera y el momento en el que pensé que se acababa mi aventura comunitaria y que me vería descolgado y corriendo solo. Para alegría mía, llegamos al final de ese primer escollo los tres juntos y subiendo el km más lento y empinado a 4' 10". El final de la cuesta era en el km14 donde espoleé a Antonio para que se quitara la manta del miedo a sufrir, confiara en sus posibilidades aún sin explotar y que se lanzara a apretar hasta el final. Pero nada, no era el día elegido y continuamos los tres juntos en el tramo más bonito y favorable de la carrera granadina. Volvemos a los ritmos sub 3'55" hasta el temido km 18, donde nos espera la trampa de esta carrera: Dos kms de cuesta sin respiro justo cuando más tocado llega uno en las medias... Me descuelgo dos metros que consigo recuperar al final de la cuesta en el km 20... En esos últimos mil metros pendientes hacia abajo está el premio de esta media porque ya es dejarse "caer" alargando la zancada y entrar a meta con sensación de velocidad. Eso hicimos y a 300 metros de la meta ya cada uno tiró lo que pudo para arañar unos segundos más. Antonio entró bastantes metros delante, y Enrique y yo esprintamos los últimos 120 metros para hacer finalmente una marca real de 1h 23' 50" que es la que debería contar desde que existen los chips, ya que es el tiempo real que uno tarda en recorrer la distancia homologada, o sea, de alfombra a alfombra. El sistema actual no es justo porque, como os he dicho antes, en las medias se lucha cada segundo de una manera muy sufrida. Tan sufrida que a veces nos da rabia que en el crono te metan 30 segundos de más y te pongan un tiempo que tú no has empleado en recorrer esos 21km 097metros. En nuestras manos está reclamar a los organizadores que poco a poco le den prioridad o más importancia a esta marca real sobre la marca mal llamada, a mi modo de ver, "oficial".
Bueno, hasta aquí la crónica de un día especial como lo son todas las Medias maratones. Además, correr con Enrique y Antonio fuera de lo que es un domingo normal de rodaje, fue sin duda la gran experiencia de ese día granadino.
Y como sin querer me he metido en Nochebuena quería desearos a todos una Feliz Navidad y que el año que entra venga cargado d e salud y cosas bonitas. Gran parte de la responsabilidad de esa felicidad está en nuestras manos. Recordad que hacer reír o hacer felices a los que nos rodean cuesta muy poquito. Un abrazo a tod@s.
PD.- No he dicho nada pero os recuerdo que veáis como cada año en esta noche, la gran película de Frank Capra: "¡Que bello es vivir!". :) ¡¡¡FELICES FIESTAS!!!

Paco dijo
Feliz Navidad Roberto. Felicidades por la gran carrera que hiciste en mi tierra. Me hubiera gustado coincidir contigo antes y después de la carrera para cambiar impresiones y seguir adquiriendo la sapiencia que como persona y corredor transmites, pero no hubo suerte. Espero que en Almería el 31 de Enero pueda ser.
Yo hice una buena carrera como tú ya sabes y disfruté corriendo que es de lo que se trata. Pero no puedo decir lo mismo que tú escribes en tu post referente al PLACER DE CORRER ACOMPAÑADO porque la persona que más quiero y admiro, que me inició en esto del correr, por diversas circunstancias no corrió y tuve ese sabor agridulce de sentirme solo sin la referencia de alguien a quien tanto adoro. Por supuesto la carrera íntegra va dedicada a ella.
Bueno, que sigo entrenando y poco a poco sintiéndome más corredor salgan las cosas bien o salgan mal como a menudo me ocurre.
Un saludo y en Almería nos vemos.
25 Diciembre 2009 | 11:03 AM