Mario Benedetti: Adios, entrañable maestro

Mario Benedetti se nos ha ido a los 88 años tras llenar muchas esquinas y recovecos del mundo con su ternura, humanidad y sensibilidad; Mario ha regado, durante toda su vida, esta tierra que hoy le despide con su inagotable fuente de humanismo, con su sincera cordialidad, con su compromiso social... Hoy no nos deja un poeta o un escritor, nos deja un humanista en letras mayusculas; nos deja un poco la vida, la coherencia, la humildad... nos deja un ser adorable y encantador; nos deja un genio de las letras, una persona cercana que nos ha enseñado muchas lecciones y valores. Nos deja un hombre que ha entendido los problemas sociales como pocos lo hacen; Era un hombre comprometido e implicado con los más débiles. Como ha resumido Serrat: "Nos deja un hombre en el mejor sentido de la palabra". Alguien que siempre ha llegado al alma de millones de lectores. Por eso desde aquí mi adios a un ser especial, a un ejemplo de lo que debe ser un ser humano: una mezcla perfecta de dulzura, compromiso con los demás, coherencia, sensibilidad pura y sentida humanidad. Adios maestro, no olvidaré aquel dia que estreché tu mano en la puerta del Hotel Torreluz, ni aquella primera vez que me acariciaron el alma tus versos recitados por tu propia voz en el pequeño teatro Apolo de mi ciudad. Gracias.
Unas veces me siento
como pobre colina
y otras como montaña
de cumbres repetidas.
Unas veces me siento
como un acantilado
y en otras como un cielo
azul pero lejano.
A veces uno es
manantial entre rocas
y otras veces un árbol
con las últimas hojas.
Pero hoy me siento apenas
como laguna insomne
con un embarcadero
ya sin embarcaciones
una laguna verde
inmóvil y paciente
conforme con sus algas
sus musgos y sus peces,
sereno en mi confianza
confiando en que una tarde
te acerques y te mires,
te mires al mirarme.
Nostalgia
Mario Benedetti
¿De qué se nutre la nostalgia?
Uno evoca dulzuras
cielos atormentados
tormentas celestiales
escándalos sin ruido
paciencias estiradas
árboles en el viento
oprobios prescindibles
bellezas del mercado
cánticos y alborotos
lloviznas como pena
escopetas de sueño
perdones bien ganados
pero con esos mínimos
no se arma la nostalgia
son meros simulacros
la válida la única
nostalgia es de tu piel
Quién hubiera dicho
que estos poemas de otros
iban a ser
míos
después de todo hay hombres que no fui
y sin embargo quise ser
si no por una vida al menos por un rato
o por un parpadeo
en cambio hay hombres que fui
y ya no soy ni puedo ser
y esto no siempre es un avance
a veces es una tristeza
hay deseos profundos y nonatos
que prolongué como coordenadas
hay fantasías que me prometi
y desgraciadamente no he cumplido
y otras que me cumplí sin prometérmelas
hay rostros de verdad
que alumbraron mis fábulas
rostros que no vi más pero siguieron
vigilándome desde
la letra en que los puse
hay fantasmas de carne otros de hueso
también hay los de lumbre y corazón
o sea cuerpos en pena almas en júbilo
que vi o toqué o simplemente puse
a secar
a vivir
a gozar
a morirse
pero además está lo qe advertí de lejos
yo también escuché una paloma
que era de otros diluvios
yo tambén destrocé un paraíso
que era de otras infancias
yo también gemí un sueño
que era de otros amores
asi pues
desde este misterioso confín de la existencia
los otros me ampararon como árboles
con nidos o sin nidos
poco importa
no me dieron envidia sino frutos
esos otros están
aqui
sus poemas
son mentiras de a puño
son verdades piadosas
están aqui
rodeándome
juzgandome
con las pobres palabras que les di
hombres que miran tierra y cielo
a través de la niebla
o sin sus anteojos
también a mí me miran
con la pobre mirada que les di
son otros que están fuera de mi reino
claro
pero además
estoy en ellos
a veces tienen lo que nunca tuve
a veces aman lo que quise amar
a veces odian lo que estoy odiando
de pronto me parecen lejanos
tan remotos
que me dan vértigo y melancolía
y los veo minados por un duelo sin llanto
y otras veces en cambio
los presiento tan cerca
que miro por sus ojos
y toco por sus manos
y cuando odian me alegro de su rencor
y cuando aman me arrimo a su alegría
quién hubiera dicho
que estos poemas míos
iban a ser
de otros.

Pablo dijo
Gracias, Barney.
18 Mayo 2009 | 08:26 PM