Vuelve la San Silvestre a la capital: Despidiendo el año a golpe de zapatilla

¡Por fin! Si había una carrera que hacía falta en la ciudad era la mítica San Silvestre. Con un circuito de ensueño discurriendo por las tres calles más centricas de Almería en plena hora punta de compras navideñas, se desarrolló esta mágica prueba con un éxito de participación. Y es que este año ha sido el del resurgir del atletismo popular almeriense gracias al tesón y esfuerzo de la gente del club “Aqueatacamos” que se han empeñado con acierto en llenar el calendario de un montón de carreras.
Al recoger el dorsal me encontré un regalo de la organización: Mi nombre de guerra escrito en el dorsal como las grandes estrellas cuando las invitan a las carreras... Igual que Gebresselassie...ja ja ja ¡Un detallazo!

Ya sabeis que estas carreritas cortas de 10 kms no son plato de mi devoción por los altos ritmos que hay que llevar que te impiden casi respirar. En Media maratón vas más oxigenado mientras en un diezmil el ritmo es más intenso, tanto que casi no puedes respirar con comodidad ya que te acercas mucho más a tu ritmo “tope” de umbral láctico. Por eso me dan pánico y precisamente por eso, cuando me enteré que la distancia era aún más corta para hacerla “más popular” aún, pensé: “madre de Dios, la que me espera”... Efectivamente, la carrera se acortó a 7 kms por lo que había que volar desde el pistoletazo de salida.
Floren, nuestro incombustible presidente por mérito propio, con su hijo Florencio; Ángel en estado de gracia tras su hazaña de Donosti y Cristobal afinando para la próxima Media de Almeria

Y así nos plantamos una vez más, con “el lado oscuro” a flor de piel contagiando a Cristobal y con un montón de dudas tras haber parado obligatoriamente más de 20 dias en este último mes (intercalados). Y es que la fascitis del flexor del dedo gordo del pie me ha asustado bastante por lo dolorosa y llamativa que ha sido. Finalmente, tras toneladas de hielo, masajes, descanso y antiinflamatorios, la cosa mejoró definitivamente tras un cambio radical de zapatillas que variaron sustancialmente la zona y forma de carga y apoyo del pie.
El caso es que no me molestó nada y allí me planté a dar guerra y dispuesto a comprobar si los 3 kilillos de más y el escaso entrenamiento me habían hecho perder mucho o poco el excelente estado de forma que ya tenía en Lorca. El guión fue sencillo: era tan corta la carrera que no cabía otro esquema que salir a “todo trapo” y aguantar el chaparrón de acido lactico que iba a inundar el cuerpo con esas sensaciones tan desagradables que se sienten. Y así fue: la primera vuelta para explorar el recorrido y disfrutar el ambiente; pero también para cansarse y asombrarse de los ritmos ultrarápidos; la segunda para vaciarse del todo y quedarse sin fuerzas; y la tercera para maldecir, sufrir, para preguntarse el famoso “¿qué leches hago yo aquí?¿por qué no aflojo o paro?”... Fue en esa vuelta cuando llegué a pensar: “Madre mia, me va dar algo, voy al borde del colapso”... El caso es que en el km 6 me vine abajo y pude mantener el tipo a duras penas sin tener fuerzas para meter mi famosa “sexta marcha”.
En pequeñito en la recta final doblando corredores e intentando sobrevivir a esa bajada al paseo a ultravelocidades sub3'30"
Con todo y con eso... terminé asombrado y muy feliz con mi mejor marca en una carrera corta: Nunca imaginé correr un sietemil entre 3’38” y 3’ 41” por km. Y pongo un margen con dos cifras porque hubo polémica en cuanto a la distancia... los diversos GPS de muñeca de la gente marcaban entre 6900 y pico metros en el caso más bajo y 7 kms el más largo... Y deben tener razón porque si fueran los 7200 metros que decía la organización, la media por km sale disparatada e irreal. No obstante tampoco es tan importante esta discusión porque lo principal era recuperar esta prueba y lanzarse al casco histórico, cortar sus calles al tráfico y llevar la gran fiesta del deporte al centro con el mayor número de participantes y público. Y bien que se consiguió todo eso... ¡que pasada bajar el paseo tres veces!... ¡que alegría ver las calles llenas de gente!... En algunos tramos más concentrada y en otros con más claros pero siempre lleno. Entre los aplausos me alegraron los inesperados de mi querida prima Encarni y su marido Alvaro, dos excelentes personas dedicadas al mundo del cine. Seguro que os hablaré más adelante de sus trabajos.
Resumiendo, son muchos aspectos positivos los logrados por la organización en comparación con cualquier pega que se les pueda poner. Y respecto a mi, tras parar el crono entendí con alegría porqué “me iba a dar algo”... ¡que ritmos!. Y la conclusión viene sola: el mito de la barriga es el enésimo que se me cae de la enorme lista de “mitos” equivocados del atleta popular que otras veces he referido y a los que seguro dedico un post en breve (cervezas, sapatillas voladoras, ritmos de las series, kilometraje semanal, etc). Juan “el Danones”, siempre sabio, ya me lo adelantó unas semanas antes: “No te preocupes por esa barriga que vas a correr exactamente igual”.
Bueno, no me enrollo más.... quería desearos desde aquí que el año 2009 os traiga mucha salud y felicidad; y por supuesto que los Reyes magos os traigan muuuuuuchos regalitos. Este año he sido especialmente bueno asi que seguro que el espacio alrededor de mis zapatos se rellenan de buena música y buen cine. Ya os contaré. Un abrazo a tod@s.
Enrique, nuestro mejor maratoniano y Ramón, rememorando viejos tiempos haciendo un carrerón para enmarcar
Con Miguelillo y Jorge y sus hijas tras la carrera... Mirad como disimuladmente Roberto se agencia las palomitas J
PD.- Gracias a Jorge y su mujer por las fotos una vez más.

Cristóbal dijo
Buenos días, señor Barney. ¿Cuáles son sus siguientes objetivos?
Un beso y feliz año nuevo
5 Enero 2009 | 09:21 AM