I Media Maratón Alcalá de Henares: Historia de un corredor y crónica del dia mágico en el que los sueños se dejaron tocar y abrazar

Ese chiquitín que veis ahí soy yo a la tierna edad de 4 a 5 años. Como veis estoy en posición de “salida” en la calle nº1 del que es hoy el nuevo estadio “Emilio Campra”. Casi tres décadas después de esa borrosa escena en mi recuerdo y en la propia foto en blanco y negro, volví a pisar esa misma calle, ya no de tierra sino de moderno tartán, en la que era mi segunda media maratón. Aquel lejano dia de 1975 o 76 se plantó una más de las primeras semillitas de atletismo que mi hermano Adolfo pacientemente “plantaba” en mi. Él pertenecia al Club “La Llave” y de esa época tengo recuerdos vagos de olor a reflex, estiramientos, libretos de atletismo, fotos de entregas de trofeos, chandals horterísimos y distancias kilometricas de rodajes. Después de eso llegó la semillita del atletismo en televisión con aquellas olimpiadas y mundiales en esas televisiones a color “descolorido”: la hazaña de Abascal, los duelos del 1500 entre coe y Ovett, etc... Mucho después de eso, tras un paso por el colegio alejado de los deportes, en el instituto un buen dia decidí salir a correr; mi padre me hizo hacerme un reconocimiento médico y aquel señor de la bata blanca me terminó de convencer tras ponerme a hacer flexiones: “Muchacho tienes 42 pulsaciones en reposo y una recuperación buena, claro que puedes correr”. Asi que me lancé a correr por primera vez.
Aún recuerdo el dia y el lugar; Acompañado de Paco Iniesta a modo de entrenador y guia espiritual me lancé al cauce del rio Andarax (seco por supuesto) y allí di mis primeros pasos tras el calentamiento obligado a base de sentadillas y demás parafernalias. Bajé casi al mar desde su cortijo y completando la que me pareció friolera distancia de 2,8 kms... Aquel dia, ese pequeño adolescente inseguro y algo tímido, conoció tras sus primeros casi 20 minutos de carrera, una nueva sensación: Realmente me sentí felizmente un heroe, un superhombre capaz de hacer cualquier hazaña. Asi que comencé poco a poco a aumentar distancias y ritmos. Cada semana 5 minitutitos más hasta llegar a 10 kms en los rodajes largos. Asi pues, estuve casi dos años corriendo 3 veces a la semana entre 7 y 10 kms. Lo que más recuerdo con cariño son los rodajes al faro con Nacho y su hermano Juanjo, hoy juez nacional de atletismo. Pero también recuerdo especial el primer dia que fui al faro, que fue el primer dia que hice 7 kms completos; Entonces me acompañó mi gran amigo David Caparros (Namuras) en su “bicicross” por si me pasaba algo ante un reto de “tal magnitud”. Recuerdo que me embadurnaba las entrepiernas en polvos de talco porque si no los muslos se quedaban en carne viva literalmente. De hecho el bolsillito del pantalón iba repleto de una tonelada de polvos de estos para ir surtiendome cada 10 minutos. En aquellos dias corrí mis 3 primeras carreras populares y tras eso, con la Universidad se acabó todo.... hasta que en 1999 tras ver en la tele como en una maratón popular mucha gente dedicaba su hazaña a sus grandes ausentes, lo retomé con la idea de hacer en la Media Maratón de Almería, un homenaje a mi madre fallecida. Era la segunda edición y lo máximo que había rodado eran 12 kms. En aquella época ni había internet ni revistas especializadas que te hablaran de planes de entrenamiento. Asi que me lancé a la aventura y acabé arrastrándome en 2h 12...creo que el último de los hombres en la clasificación pero con una felicidad que nunca había vivido.

Allí, en la meta con esta foto que veis arriba que me acompañó en uno de los bolsillos en mis primeros 21 kms, completé el primero de los homenajes a mi madre y además comprendí que nunca más dejaría de correr y que ya siempre sería un corredor. Aunque muchos habeis visto el video de lo que Barrilete llamó “el video de la bola verde” os lo pongo de nuevo. Con mis 80 kilos embutidos en un bañador y una camiseta “de atletismo” que me compré para la ocasión, entrando con calambres y alzando la mano.
Tras eso llegaron muchas Medias más en las que poco a poco fui aprendiendo todo lo de este mundillo y empecé a ir acumulando sensaciones y experiencias, por supuesto sin mejorar en lo que era la marca durante 3 años, hasta que en 2004, por fin empecé a corregir errores y a introducir novedades como variar distancias y ritmos. Así en 2005 logré llegar hasta 1h 33 en Lorca y 1h 32 en Almería. Fue en ese punto cuando decidí buscar ayuda en algún club y me uní a los veteranos del AlmerInvest con el propósito de seguir progresando y bajar de 1h 30’. Hoy ya llevo 2 años en el club y el resultado ha sido espectacular además de conocer a gente extraordinaria.
Hasta aquí he intentado resumir mi historia como corredor. Como veis es una más de las miles que cada uno podeis contar. Pero todas nuestras historias tienen en común que son historias de superación personal; historias de gente que un buen dia decide acercarse a los límites, coquetear con ellos, desafiarlos para finalmente traspasarlos y lanzarse a por otros nuevos con la misma pregunta: ¿dónde están los límites? Yo recuerdo que la emoción que viví el otro dia en Alcalá ya la he vivido cien veces: Recuerdo especialmente la primera vez que bajé los 10 kms de 50 minutos... Me sentí un superheroe... recuerdo los primeros kms a 4’ 30’’ en los que sentía emocionado que eso era volar... y así sucesivamente cada vez más pero a la vez lo mismo, la misma emoción e ilusión: mi primer diezmilpor debajo de 45 minutos; mis primeros kms por debajo de 4’; mi primer diez mil por debajo de 40’; la primera vez que bajé de 1h 30; el primer diez mil debajo de 39’; etc, etc... todos ellos recuerdos de dias en los que me sentí feliz y seguro de mi mismo.

Y tras esta primera parte del post de hoy, toca hablar del dia mágico que viví el Domingo pasado en Alcalá de Henares. Y es que decidí correr en este bella ciudad de madrid porque Jorge Cimas es de allí y me invitó a hacer mi primera Media fuera de Andalucia. Además como me quedé con la miel en los labios en Lorca pensé que ese sería un buen momento para atacar mi marca tras mi primer verano entrenando a tope y sin parón.
Cuando llegamos el viernes noche devoramos la ensaladilla rusa que la madre de Jorge nos había dejado en el frigo. La primera sensación al asomarme a la ventana y ver el rio y los montes repletos de bosques frondosos me golpeó los sentidos gratamente. Pero lo que más me golpeó fueron los 5º de temperatura. Allí estaba yo, el bravo muchachito de Almería en Bermudas y camiseta corta sin un puñetero chaquetón donde cobijarme... ¡Que frio!

A la mañana siguiente fuimos a la pista donde Jorge se hizo atleta de alto nivel y la que le formó las piernas esas que tiene, capaces de correr un diez mil en 36 minutos. ¡Que barbaridad!...


Tras eso vi mi primer partido de hockey sobre patines en vivo. Y es que antes de correr Jorge se dedicaba a este deporte a nivel profesional, incluso fue entrenador durante bastante tiempo. Antes de esto yo pensaba que la patinadora del Alcampo era una virtuosa je je

Y así llegó el gran dia sin nervios, me levanto a las 7 a desayunar y me saco esta foto con el autodisparador, la única con el traje de faena, mientras Jorge sigue con Morfeo.

Tras esto nos vamos al lugar de salida tiritando de frio: 5º-6º, justo lo que yo quería. comenzamos a calentar mientras perfilo mi estrategia sencilla: salir a por todas controlando ritmos por sensaciones. A estas alturas ya conozco hasta donde puedo llegar y más sabiendo que a escasos 14 dias acababa de correr en Huercal Overa con éxito.
Asi que tras ir a mear 4 o 5 veces seguidas por los nervios, me coloco en un lugar intermedio hasta que ¡¡¡pum!!! Disparo de salida y ¿¿Qué ocurre??... Nos quedamos atascados en la salida; vamos andando durante 30 eternos segundos hasta que llego a la alfombra del chip justo en el arco de salida y me lanzo a sortear obstaculos. Aquí le doy la razón a Wildrunner: casi me mato en un par de veces por adelantar... ¿por qué esa mania de salir delante y taponar a otros si vas trotando charlando con el compañero? ¡Zenutrios! ... A los 400 metros consigo correr ya más o menos sin acelerar y desacelerar y me marco un ritmo exigente. Los primeros kms son en ligera ascensión en general y antes de llegar al km 2, lanzo la camiseta y los guantes quedandome como un tarzán con mis tirantillas... ¡Que frio! “tendré que quitarmelo corriendo más” pienso medio en broma. Seguimos ascendiendo levemente y me acuerdo de Jorge repitiendome que era llana, sobre todo me acuerdo de sus palabras al llegar al primer puente sobre una autovia de 6 carriles... En total, entre puentes o pasos subterraneos contabilicé al menos 6... o sea que no era tan llano
Los primeros 5 kms los hago un poco por debajo de 4, un ritmo exigente que no era el que yo pensaba seguir y que me lleva con la lengua fuera más de lo normal. Comprendí en ese momento que las sensaciones no eran tan buenas como en la reciente Huercal Overa. Consciente de ello intento bajar el ritmo pero lejos de eso lo que hago es pegarme a un grupo; Entusiasmado y sin darme cuenta empiezo a ver kms a 3’49’’; 3’ 52’’.... así llego al km 10, agotado y pensando, eso si... sin bajar el ritmo, que estaba haciendo una estrategia suicida que no me iba a llevar muy lejos. Habia corrido una Media Maratón como si fuera un diez mil...¡que idiota!... Asi que a partir del 10, mucho antes de lo que pensaba empecé a tirar de “cabeza” y psicología, dándome consignas positivas una y otra vez. Pero a la vez haciendo cálculos de cuándo iba a desfondarme por completo y a qué ritmo podría arrastrarme hasta la meta en ese fatídico momento. Me di cuenta que con la renta que llevaba ya y si aguantaba 3 o 4 kms más, aunque fuera mucho más despacio haría ya una marca buena de 1h 27 o 1h 28 en el peor de los casos... Asi que decidí no abandonar el grupo a pesar del dolor de piernas, la respiración forzada y el molesto cansancio. Asi que fui alucinando y sorprendido hasta el km 15 por marcar kms a 3’48’’, 3’ 52’’... etc... De hecho los únicos kms por encima de 4’ fueron los de los 4 avituallamientos porque era incapaz de beber a esas velocidades supersónicas que para mi son las de una serie normal de 1000m. Asi que para compensar esos 15 segundos que perdía al beber tenía que apretar el culo para enganchar al grupo otra vez.
Con esa sensación dual de estar “roto” fisicamente pero a la vez con un subidón anímico al ver que las piernas iban al mismo ritmo que las de los monstruos que llevaba al lado, alcancé el km 15... En ese momento se decidió mi futuro en la carrera: Quedaban 6 kms, aparentemente no tenía fuerzas, la mente ya me decía cosas del tipo “¿qué necesidad tienes de ir tan la límite? ¿Qué haces aquí corriendo?”... Ahí me dí cuenta, como en Huercal Overa, que esa sensación es la que tengo cuando aún me quedan 3 series más de mil o dos de 2000 y pensé... “¡¡que leches!!... Acabo de pasar el km 15 en 59’ y pico, he recorrido en coche 600 kms, no estoy sudando nada o sea no estoy deshidratado, es más, sigo teniendo un frio del copón, y me quedan 24 minutitos si logro ir a 4’... lo mismo que en esos diezmiles agónicos que he hecho este verano, no es nada diferente... ¡Es el momento de sufrir!”... Asi que como los zombies intentaba no pensar en lo que me quedaba y me “engañaba” buscando el próximo cartel kilométrico y ver lo que marcaba. Sentía que debía dejarme la piel ahí con más razón que nunca después de habermela dejado muchas veces en la pista de entrenamiento. Además lo que más me animaba a esas alturas era picar el km y ver que seguía marcando por debajo de 4’ ... Asi me zampé el 16, 17, 18 hasta que el grupo empezó a disgregarse y cada uno con sus piernas a lo que pueda... Yo me uní a una mujer y su liebre, ayudandonos sin mediar palabra... unas veces tiraba uno y otras otro... era como una especie de lucha obsesiva de los tres por no bajar ritmo cuando lo fácil y lo que apetecía en ese momento era bajar 20’’ de golpe y llegar tranquilamente... Pero la competición es el momento de, como dice Barrilete, sacar “el lado oscuro”... je je... Uno de los momentos más felices fue ver el cartel del km 19... yo ya no era humano pero me repetía una y otra vez: “8 minutos, sólo 8 minutos, eso no es nada, no bajes la frecuencia de zancadas” Ahí ya tenía claro que aún pinchando me metía un marcón entre pecho y espalda pero la duda era ¿cuánto marcará el reloj?... La respuesta es fácil, al pasar por el cartel del 20, le sumas 4 minutitos a lo que lleves en el reloj y ya está... Pero tengo una mania o superstición y es que no quiero mirar mi reloj con la cuenta general hasta que no lo vea de lejos, encima del arco de meta.... Es una mania pero a la vez una manera de alegrarse más cuando sabes que vas en mejor marca personal... asi que tras el 19 y 20 a 3’ 56 y 3’ 49’’... con la emoción, la gente aplaudiendo ya a ambos lados y conocedor de que ya da igual reventar porque estás ahí, los tres que fuimos juntos nos lanzamos a hacer un último mil esprintando en el que quedo el último marcando un asombroso ¡3’ 33”! En ese momento damos la curva a la plaza y allí veo a unos 100 metros el ansiado reloj de meta... Lo miro y veo... ¡¡¡ 1h 22’ y pico !!! ... ¡¡¡Dios!!! ¡¡a una velocidad media de 3' 55" el km!!... Me entró una cosa en el cuerpo que ni Santa Teresa... creo que levité esos 100 metros en los que no sabía si llorar antes de entrar o después... Creo que ha sido el momento más espectacular y emocionante que he vivido. Al cruzar meta, como siempre en grandes momentos, manos al cielo dedicado a mis papis y los consiguientes lagrimones a chorros... ¡que vergüenza! ... y no soy como Bustamante es que en ese instante tras llegar se me agolparon un montón de recuerdos como los que os he contado arriba.. Mi múltiples medias rondando las dos horas, los entrenamientos, la ilusión siempre por mejorar... por superar límites casi imposibles. Y a buena fé que ese 1h 22’ 47’’ final con atasco del primer km incluido, para mi no estaba ni en los mejores sueños.... Yo he estado preparándome ambiciosamente para 1h 24 como sabeis muchos... Por eso me ha pillado “en bragas” esta supermarca... De hecho el mecanismo de negación humana se puso en marcha: ¿estará bien medida? Preguntándome eso aún sabiendo que está homologada por la federación española y además dentro del circuito de la misma. En fin, será dificil que se me olvide la plaza de la foto y por supuesto el año que viene repito.

Hoy martes aún sigo disfrutando todo esto; es como si fuera un gran dia de cumpleaños donde todo el mundo te llama, te felicita... ¡que bien!. Analizando las buenas circunstancias que me han ayudado a esto entiendo que todo salió perfecto: Humedad bajísima, segunda mitad del circuito más favorable que la primera, temperatura ideal, calles anchas y público entregado, pero lo más importante creo que fue la supercompensación a raiz del descanso obligado tras lo de Huercal Overa... Decía Abel Antón que sus mejores marcas las ha conseguido justo cuando se ha lesionado levemente y ha tenido que estar 2 semanas parado... ese descanso y disminución en el ritmo de entrenamiento hace que el cuerpo vaya como las motos. En fin, voy a parar ya porque menudo tocho os he metido. La lástima es que no tenga fotos de recuerdo de la carrera... Espero encontrar alguna en internet aunque no salga yo. Un abrazo a tod@s.

Feliz tras la victoria contra el crono


Oli dijo
Pues yo tambien te felicito y te mando un abrazo enorme por esa gran carrera.
Me ha encantado toda la historia que has contado, sobre todo me ha encantado la primera foto, y los recuerdos tan bonitos que guardas de aquel dia...ha sido un post maravilloso, gracias por compartir tu historia!
BESOS Y FELIZ SEMANA!!!
24 Octubre 2007 | 07:48 AM