Crónica de los 10 kms del Zapillo: viento, calor y polvo en un semicross emocionante que dominó Verdegay

Este Sábado llegó por fin la hora de poner a prueba “el motor” en esta competición organizada por el club de atletismo de este barrio. El zapillo es uno de los barrios más emblemáticos de Almería, uno de los de toda la vida. Y como nucleo desarrollado en paralelo a la linea de playa no podía en esta carrera olvidarse de esto. Asi que, la salida, meta y los dos primeros y los dos últimos kms discurrían a pocos metros de la playa. Ahí va la crónica:
Una hora antes, nos juntamos Paco Mullor, Angel, Miguel, Iñaki y yo. Todos compañeros del club y además los tres que he citado primero, modelos a seguir por toda su trayectoria deportiva y su manera de ver y entender este mundillo. Auténticos ejemplos de lo que debe ser calzarse unas zapatillas y salir a correr. Tras comprobar como el viento de poniente nos iba a castigar ferozmente nos dirigimos a por el dorsal. Allí están los organizadores, en un ambiente alegre porque han conseguido algo muy importante: sacar una prueba adelante con 4 duros, sin medios, sin toda la ayuda que deberían haber tenido por parte del ayuntamiento y congregar allí más de un centenar de corredores. Señal de la buena salud de la afición almeriense y de las ganas de más pruebas de este tipo.
Tras la prueba infantil y el calentamiento, llega el momento deseado... Yo muy nervioso y lleno de dudas: es la primera vez que pretendo rendir en verano y quiero comprobar los efectos del ambicioso y duro plan de entreno que ya ha llegado casi a la mitad. Por eso me coloco en la salida con la idea casi utópica de bajar de 40' por primera vez en verano, en invierno lo he conseguido cuatro veces ya. Al menos el termometro baja hoy de los 30º por muy poquito...

Los dos primeros kms emocionantes siempre, transcurren por el paseo maritimo hasta la zona de la boca del rio. Allí, en la desembocadura del rio, la carrera se convierte en un cross puro y duro: tierra, arenas finas en las que se te hunden los pies hasta los tobillos, “sube y bajas” de todos los tamaños y así, con el cuerpo ya entonado, empieza la ligera pendiente ascendente por el margen derecho del rio en un terreno de tierra asentada. En ese momento aún voy por debajo de 4' el km cosa que no iba a durar mucho.... Nada más cruzar al otro lado del rio y enfilar hacia el avituallamiento del km 5, en dirección poniente, el tremendo viento en contra ya anunciaba lo que iban a ser los últimos kms de carrera. Era sólo un aperitivo. Asi que entre jadeo y jadeo, me preparo mentalmente y me consuelo comprobando como voy entre los ventitantos primeros... En ese punto veo a mi presi, Floren, animando con esos ojillos iluminados de ilusión que no son los de una persona de 62 años: “vas muy bien, ¡que bien vas!”. Y yo pienso, “¡ufff!... no voy bien... pero ahora empezará la cuesta abajo”... ¡pobre iluso!... cuando empieza la deseada cuesta abajo, el viento era tal que parecia realmente cuesta arriba.... Tenías que apretar los dientes, y forzar la zancada, brazear, usar todo el cuerpo... Ya no hacia el calor de la primera mitad pero la carrera se había convertido en una carrera de potencia muscular contra el vendaval. Y en ese km 6 empieza mi habitual y familiar “calvario del diezmil”. Así llega el primer pensamiento negativo a 4' 08''/km: “no volveré a correr nunca carreras de 10 kms” “¿Aguantaré?” ... Total, que tras 1 km de bajón moral y físico en el que me adelantaron 3 personas, me empezé a recomponer poquito a poco y a falta de 2 kms ya estaba otra vez dando guerra y pegado a los que me habían pasado. Aunque ya el viento venía tan en contra que ir a 4' 12'' era un milagro para mi... Otra vez pasamos la boca del rio con sus ondulaciones del terreno, con sus “arenas movedizas” hasta los tobillos... un cross puro y duro... ¡excitante! Tras eso, el último km y medio es por el paseo maritimo y esta vez sin policias que aparten a la gente.... Ese es el único aspecto negativo de la carrera: tener que evitar a los despistados, bicicletas, carritos de bebé, etc. Con todo y con eso, avivo el ritmo echando el resto y marcando otro km debajo de 4'. Como siempre el mejor momento de un diezmil, es la llegada...¡¡Fin de la agonía!! Finalmente, tras cruzar la meta paro mi reloj en 41' 03'', pero la muchacha que comunica a la mesa el dorsal, tarda y supongo que me meterán 2 0 3 segundillos más. En fin, el ritmo medio es 4' 06''... muy satisfecho por varios motivos: Es verano, el viento no ayudó y aunque a mi encantan los circuitos así con cambios de ritmo, no era precisamente llano. Asi que, muy contento y animado para seguir con mi plan de entrenamiento. Por supuesto, al dia siguiente ya había olvidado el sufrimiento y tenía ganas de correr otro ''diezmil''. Aquí os dejo unos videos. Abrazos




wild runner dijo
Enhorabuena Roberto, nada más que el hecho de hacer ese tiempo en verano, con calor, ya es un triunfo. Pero si encima tienes en cuenta el viento y los desniveles ... es para quitarse el sombrero!!!
Los vídeos están muy bien. Lo de la gente entre medias es algo peligroso, pero bueno, seguro que en la siguiente no pasará ;) De todos modos, por las fotos parece que el ambiente fue genial. Me alegro, eso es lo mejor de una carrera.
Ánimo con ese plan que tan buenos resultados te está dando.
24 Julio 2007 | 11:26 PM