“¿En qué cara está?”: Aquellos maravillosos e inolvidables vinilos
El tiempo es un ente voraz que nos engulle la vida, unas veces a toda maquina y otras despacito; Es como un gran viaje en tren: Hay tramos a más de 200 kms en los que todo pasa muy rápido, en los que no te das cuenta y has recorrido un largo camino casi en un pestañeo; Sin embargo, otros tramos se te hacen eternos, con paradas continuas y a baja velocidad. A veces gusta que el tren vaya despacio, sobre todo cuando saboreamos el paisaje; vas parando en pueblecitos agradables a la vista... Asi sucede cuando estamos en una etapa dulce de la vida, no queremos que el tren corra y nos gustaría frenarlo... pero cuando estamos en esas “cuesta abajo” donde la vida nos golpea con algo: una pérdida, ya sea real o emocional, una enfermedad con mala leche o cualquier situación mala, nos gustaría que el tren acelerara y dejará atrás todo ese dolor cuanto antes. Y desgraciadamente, en esos casos o “tramos” del “viaje” a veces hay demasiadas estaciones intermedias. En fin, Para los que estén en periodos “bajos” pués mucho ánimo, el tren nunca para del todo y ya pasará la mala racha... y para los demás, pues... ¡a disfrutar todo lo que podais el momento!... Para ambos, os pongo una canción que es un goce para los sentidos... Muuuuuyyyy tranquilita, compuesta por un señor que ya ha recorrido muchas “estaciones” y que ha aprendido que lo importante es el viaje en si y no el destino. Se llama David Gilmour y es uno de los Pink Floyd... La canción se llama “Smile” y está escrita a medias con su mujer, que por cierto hace unos coros muy bonitos. Perfecta la guitarra Slide y los arreglos de orquesta... A mi me transmite muuuucha calma, bondad y amor: Paz en definitiva... ¿y a vosotros? :)
En fin, toda esta introducción es para decir : “¡¡cómo pasa el tiempo !!”.... Y es que el otro día mi hijo viendo “Tom y Jerry”, descubrió lo que era un tocadiscos; Y, ¿cómo no?... la pregunta era de cajón: “¿Qué es eso papá?”... A mi se me encendieron los ojillos de felicidad porque era la ocasión ideal para tener una charla “padre-hijo de 3 años y medio”, de uno de los temas que más me gustan: mi colección de vinilos. Asi que saqué mis mejores vinilos y puse en marcha mi plato giratorio. Una oleada de sensaciones y recuerdos me golpearon. Pensé: “joder, si no hace tanto”... Y es verdad, si pensais bien, el Cd no entró en nuestras vidas hasta los 90'. En fin, enseñé a mi hijo cómo se limpiaba el disco; cómo se cogía sin ponerle los dedos encima; el pulso que había que tener para atinar entre el surco más grande que dividía las canciones; cómo bajar la aguja con suavidad para no arañarlo; ufff! ¡que recuerdos!... Era la época de las carencias y el deseo, en la que pasabas un año deseando tener determinados Lps hasta que llegaba “Reyes” o cumpleaños. En esos dos dias mi colección aumentaba considerablemente.

Hoy, todo el mundo tiene toda la música: la red te la proporciona. Y así, ya no hay esa mezcla de “deseo”, de “coleccionismo”, de “epica” para encontrar un disco determinado... Muchos jovenes viven apáticos en ese sentido... Los compadezco porque no
vivirán todo ese proceso tan romántico y complicado que era obtener tu disco favorito del año. Ellos simplemente se lo descargarán de la red. Yo pude vivir la aventura que era encontrar discos. Recuerdo lo que me costó tener la Banda Sonora de una película de Brian de Palma “El Fantasma del paraiso”, El “Meddle” de Pink Floyd; etc... Recuerdo mi primer LP: un coleccionable de música de Bach a 275 ptas... y el último fue el “Joshua Tree” de U2.
En fin, para contarle todo esto a Roberto, cogí el “Wish you were here” de pink Floyd y el “Abbey Road” de Los Beatles y se los comparé con sus respectivas ediciones en Cds. El Cd es un gran invento, se oye mejor, no hay ruidos como en los Lps; no se desgasta y ocupa poco sitio pero... ¿y las portadas?... No pensais que el LP gana por goleada en ese aspecto. ¡que portadas!... ¡que grandes!... ¿Y los interiores?...¡Que maravilla!. En fin, pasamos un rato muy divertido y para mi fue un ejercicio de nostalgia y a la vez una prueba de que... el tiempo pasa muy rápido. Abrazos a todos.

sylvie dijo
Puf...Barney...qué bonito este post...y cuantos recuerdos ha traído también a mi mente!!!...
Mi primer disco de vinilo me lo regaló mi primer novio...un lp de The Cure (del cual yo era fans incondicional)...y aún recuerdo la ilusión tan enorme que me hizo. Tienes razón...nada que ver con los cd's de hoy en día.
Yo también tengo todavía un tocadiscos que funciona muy bien y de vez en cuando pongo algunos de esos que me producen tanta nostalgia.
Mi padre, también amante de los discos de vinilo, todas las nochebuenas, hace que bailemos al son de sus preferidos...y no veas como lo pasamos...boney m, abba, elvis...
Muy buena la foto de Roberto con los discos y cd's.
8 Mayo 2007 | 06:55 PM