"Road to Escondido": última entrega del testamento musical de Eric Clapton

Hace unos meses que Eric sacó su último disco: "Road to Escondido". Firmado junto a J.J. Cale, aquel al que debe exitos como “After Midnight“. Este disco de Blues compuesto casi en su totalidad por J.J., se mueve en la última linea de Clapton, la que empezó a trazarse a raiz del exitoso Unplugged.
Aquel laureado directo marcó un antes y un después; El primer gran cambio fue el nacimiento de un Clapton poderoso en estudio. Minucioso en la busqueda del sonido, en los últimos años "mano lenta" ha tenido en Simon Climie su mayor colaborador en tareas de producción y esta unión ha dado frutos muy jugosos: Albums como “Pilgrim“, “Reptile“ o el soberbio “Riding with the king“ presentan a un Clapton adulto, sosegado, muy intimista y con una madurez vocal no oida hasta ese momento. Y es que los albums de estudio antes del Unplugged, se presentaban con un sonido diferente, desdeñosamente hablando, que nos llevaba a afirmar casi con rotundidad que Clapton era un “animal de directo“; Un mismo tema sonaba totalmente distinto cuando lo mostraba al público en los conciertos que en la grabación original. Así pudimos comprobar con alegria como en el doble injustamente acogido en el mercado “24 noches“, el recopilatorio “crossroads 2” o el “Just one night“, las canciones tomaban cuerpo como los vinos, “resucitando“ o “renaciendo“ con una sonoridad diferente. 
Parece paradójico que Clapton empezara a trabajar en estudio de manera diferente a raiz de un directo; y también parece paradojico, que Clapton pusiera fin definitivamente a un largo periodo clarioscuro de su vida y de su música, marcado entre otras cosas por las drogas y el alcohol en los 70’ y los discos mediocres de los 80’, a raiz del acontecimiento más terrible que le puede suceder a alguien: perder a un hijo. Aquel año de los 6 Grammys, el año de la catarsis, el año de la honda tristeza por la muerte de su hijo Conor, el año de la maravillosa “Tears in Heaven“, supuso el comienzo de un periodo de reencuentro de Clapton con si mismo.
La parte más íntima salió a relucir y empezaron los discos autobiográficos, por llamarlos de alguna manera. Albums en los que Clapton comenzaba a hacer testamento musical para saldar cuentas con las personas importantes de su vida. Un sentido “My father's eyes“ dedicado a su padre ausente fue el tema bandera de pilgrim; aunque en este cd destaca sobre todo la estremecedora “River of tears“, segunda de las canciones dedicadas a su fallecido hijo; Tras la exitosa gira de “Pilgrim“, Clapton continuó su testamento realizando en estudio un magistral disco de colaboracion en el que rinde tributo a su admirado B.B. King: “Riding with the king“ es un album contundente y sin desperdicio en el que todo funciona.
Para mi es imprescindible al igual que “Reptile“ en el que habla de su infancia: engañado hasta los 12 años le hicieron creer que su madre era su “ hermana” y sus abuelos sus “padres”. Aquí destacaria sobre los demás estos temas: “believe in life, broken down, y second nature”.
Después vino el fenomenal directo “one more car, one more rider” titulo que iba destinado en principio al mediocre “Agosto” de los 80’ y que sirvió para nombrar esta admirable gira del 2001. Tras esto, el disco tributo a Robert Johnson su “maestro“ de blues.
Y el irregular aunque correcto “Back home” con sus temas agradables. En todas estas joyas imprescindibles la voz de Clapton se alza quebrada como nunca antes y se convierte asi en feroz competidora de su guitarra. Sin duda Clapton ya es maduro tanto en su vida como en su obra. Es feliz, adulto y continúa su testamento con otro gran disco: el homenaje a George Harrison, cuyo principal motor y director musical es Eric; Me atrevería a decir que de todos los amigos que tenía el fallecido Beatle nadie mejor que Clapton podría haber desarrollado esta idea. Increible “Something” y el “While my guitar gently weeps“ con Paul McCartney al piano y coro (como en la original)....
Una de las noches más mágicas de la historia de la música moderna. George fue feliz desde el cielo porque su “guitarra volvía a gemir dulcemente“ como antaño. Después de esto vino la obligada reunión con los Cream de Bruce con desapercibido album en vivo. Con esto el circulo de cosas pendientes de Eric está casi cerrado.
Y llegamos a este último trabajo, más del maestro Cale, pero con el sello que sólo Clapton otorga en sus interpretaciones. En general un trabajo correcto, con buen blues, pero para mi opinión, uno más de J.J. Cale, sin la explosividad sentimental de los temas propios de Eric. Y sin esa chispa abrumadora que tenía el excelente album con B.B. King. A este “Carretera a Escondido“ le sucede lo que al homenaje a Johnson. Son discos con excelentes interpretaciones de temas de maestros del blues pero no son trabajos del Clapton autor sino del Clapton interprete o músico. Aunque es un paso más en este testamento que Clapton casi ha completado.
