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La Coctelera

"Y eres tú cuando me miro al espejo": 14 años de caricia invisible

 

Retomo este texto homenaje a mi padre, del 30 de Agosto del 2011, desaparecido del blog por causas técnicas ajenas a mi. Merece la pena rescatarlo y revivir las sensaciones y recuerdos que pasean por sus lineas

  

Hace 14 años que un día como hoy mi padre yacía en una cama de Hospital. Pocos conocen acerca de una extraordinaria coincidencia en torno a esto: Esas mismas paredes donde mi padre iba a decir adiós a una vida especial y llena de intensas  vivencias, fue la primera habitación de hospital que pisé recién vestido de enfermero y la que fue testigo inicial de mis primeras acciones de Enfermería. Insólita y curiosa coincidencia en un Hospital tan grande acabar TODO justo en esos metros donde comenzó otro "TODO"  también. ¿Verdad? 

su habitual sonrisa seductora               

 Pero viajemos a una escena que sucedió dos días antes. Ante el empeoramiento definitivo de su salud, mi padre y yo debatíamos y decidíamos por teléfono acerca de dónde dar el paso final: si en casa, como en principio él quería, o si en el Hospital, como yo trataba de convencerle. No llevó mucho  hacerle entender que los medios para asegurarle una muerte en la que no perdiera la dignidad humana ni un solo segundo, estaban allí y no en casa. Eso fue lo  determinante para la decisión aunque a mí me aterraba también algo que nunca le dije: la idea de grabar en mi memoria escenas de dolor en casa y dejarlas asociadas para siempre a esos lugares donde la vida seguiría para los que quedábamos. No quería que en un futuro entrar en una habitación y pasar por un pasillo implicara acordarnos de una escena demasiado penosa o dura como sucede a muchas personas.

Con mi hermano David, el más feligrero de sus hijos

Horas después de esa conversación telefónica, se preparó para salir de casa. Apenas sin fuerzas, rebuscó en su cuerpo vacio la mínima energía necesaria para adecentarse, encender  su máquina de escribir electrónica e imprimir un misterioso texto que entregó a su hermano. El resto de voluntad, a pesar de ir en silla de ruedas, lo gastó en el transito del portal a la ambulancia. Y lo empleó en lo que siempre había hecho tan bien: dotar de normalidad, de cordura y naturalidad cualquier acto trascendental incluso aunque este fuera el hecho de su propia e inminente muerte. En esos metros y minutos del ascensor a la ambulancia, apareció el Paco Iglesias genio y figura, desplegando su hechizante y maravillosa sonrisa. Manteniendo su postura erguida en esa silla de ruedas testigo de tantos sufrimientos ajenos al nuestro propio, se puso a charlar animadamente como si nada, con todo el que se cruzó. Primero se dirigió a la portera y después con algunos de los vecinos que allí presenciaban esa escena. No en vano sus últimos años los dedicó a la comunidad, a la gente de ese Barrio Mediterraneo-Oliveros. Sólo al cerrar la puerta de la ambulancia nos rodeó de nuevo el incomodo y pesado silencio. Nos miramos a los ojos una fracción de segundo eterna en la que ambos vimos el crudo y real miedo de cada uno... Hoy en día, tal y como soy, me hubiera abrazado a mi padre, le hubiera dicho cuanto lo quería y hubiéramos llorado los dos. Pero en aquel momento me salió hacer lo mismo que acababa de hacer él minutos antes: Aparentar y soportar. Así que sonreí y saqué una conversación animada de la creativa chistera que es mi cabeza.

Llegamos al Hospital en apenas diez minutos y en el ascensor mi padre seguía en la misma línea de dotar de naturalidad un hecho tremendamente dramático como era su propia muerte: "Muchacho, ¿tienes alguien "arriba"... aprovecha si quieres enviarle algún mensaje que yo voy para allá?", decía con una sonrisa entre pícara y sarcástica llena de dignidad y entereza... El celador, contagiado de ese humor negro, que ya sé de quién he heredado, sonrió  con una mezcla de perplejidad y a la vez asentimiento, capeando la situación, para otros incómoda, con mucha maestría. Y aunque no recuerdo exactamente lo que contestó, si recuerdo que ambos charlaron de una manera divertida hasta la habitación.

Ya ubicados en el sitio, comenzaron dos días de mejoría en el estado físico gracias a la bendita química de la Morfina... Días de mejoría, de desaparición del dolor y de descanso del sufrimiento físico de semanas anteriores... Estos dos días fueron sus dos últimos y lo importante es que no fueron malos. De tal manera que incluso algunos de los que vieron en esos años su manera titánica de luchar contra el cáncer, pensaron que mejoraría para soportar otro enésimo asalto. Y es que en lo referente a esos años de lucha contra la enfermedad de nombre maldito, mi padre nos dio un modelo único y valioso de cómo enfrentarse a esa situación. Su actitud de permanente lucha, de nunca tirar la toalla, de no perder la esperanza y de agotar todas las posibilidades, le llevo a un pulso con la muerte en la que él logró ganar muchísimos asaltos y arrancarle al reloj del tiempo muchos más años de los que estaban escritos en todos los pronósticos. Paco Iglesias, mi padre, era un luchador... obstinado y pertinaz luchador incansable. Y esa actitud la mantuvo hasta el último aliento. Hubiera sido un buen maratoniano. Seguro.

 En estos dos días de ingreso se sucedieron las últimas conversaciones, visitas de familiares y amigos, gente que él quería mucho y momentos preciosos de despedidas disimuladas...  Así hasta que un día como hoy, un 29 de Agosto, al atardecer mi padre se empezó a apagar lentamente durante casi 12 horas en las que no sufrió absolutamente nada. La historia de esa tensa última noche en vela la pasamos unidos mi hermano Adolfo y yo, y sólo los más allegados la conocen. Mientras, mi madrastra dormía en la silla de la habitación ajena a lo que sucedía y extraña a nuestras vivencias.

Mi padre murió el dia 30 de Agosto pasado el mediodía tal y como anunció semanas antes con esta frase: "Me iré cuando la feria se vaya, el último día de feria"... Y así sucedió.

Sus cenizas yacen en una pequeña atalaya en la ladera de una montaña, enterradas a los pies de un árbol que plantamos, en uno de los lugares donde le encantaba subir a divisar la naturaleza del valle del pueblo granadino que adoraba: Itrabo, fue su particular retiro, su fuente de energía, salud y vitalidad de esos diez últimos años. Fue el punto de encuentro con esa parte íntima suya que reverenciaba a la madre naturaleza. Allí se movía feliz entre árboles tropicales con sus chirimoyas, aguacates o entre pinares o con su limonero gigante o su gran algarrobo con su sombra descomunal. Sus pensamientos  encontraban allí paz y reposo, y sus angustias las disipaba el sonido del  agua corriendo por una canalización árabe que acababa en una inmensa alberca. Ante tanta belleza, todo lo malo y feo se apagaba. Era el lugar ideal para él. Y por eso allí descansa.

Itrabo, lugar donde descansan sus cenizas justo a la izquierda de la imagen de la casa que veis en la foto y que construyó en su última década. Rodeado de pinos y montañas mira hacia un fertil valle de árboles tropicales. Arriba con mi herman Carmen y la balsa arábe que recoge el agua del deshielo

Y para terminar esta conmemoración, ¿qué puedo decir más de la persona a la que debo gran parte de lo que soy?... No sé exactamente.  Podría empezar por esto mismo que hago ahora: Escribir. Mi amor por contar historias construyéndolas en plan intuitivo y artesanal, juntando palabras  que saltan espontaneas al vacio, y que atrapo en estas líneas, viene de mi padre. Es herencia pura de Paco Iglesias este gusto por escribir; Contemplo en mí esa minuciosidad, empeño y cariño al tratar de expresarme, y cuando lo hago así, alejado de academicismos, contemplo a mi padre. Veo su imagen de madrugada garabateando, tachando palabras, para a la mañana siguiente leerme lo que había escrito. Era un autodidacta, sin estudios porque fue niño de la posguerra, un artesano de las palabras que disfrutaba muchísimo con ello. Tal vez porque no expresaba algunas emociones de otra manera aunque realmente era una persona muy apasionada e intensa. Recuerdo las cosas que le hacían ser más expresivo: Su inmenso amor por la naturaleza en general y el cariño hacia los árboles, en particular, le iluminaban la cara. Así que a mi padre le debó esa afición mía de abrazarme a los troncos de los árboles. Él me enseñó a sentirlos, a empaparme de su energía vital, de su pulso natural reparador y de su conexión con nosotros.

Con uno de los múltiples árboles que se paraba a saludar cuando paseabamos

Otra de sus pasiones era la publicidad... Recuerdo el orgullo con el que exhibía su tarjeta de "publicista", en una época en la que las profesiones no venían dadas por títulos sino por años y años de ejercer la práctica. Un sistema más sensato desde luego. En aquellos tiempos, esas pequeñas tarjetas de presentación tenían un significado y peso poderoso. Ahora mismo parece que lo veo confeccionando panfletos publicitarios a mano, con "corta y pegas" manuales, ajenos aún a la informática aún no nacida. Recuerdo también cómo me hablaba del mundo de la publicidad en la radio y cómo disfrutaba con esas cuñas en Radio Juventud (creo). El universo de la radio está así también muy presente cuando evoco a mi padre. Nombres como Juan Domínguez o Andrés Caparrós... Recuerdo a mi padre disfrutar de la música de Caparrós, de los pocos que lo arrancaba a cantar.

Nunca estudió mecanografía, ni periodismo, pero años ejerciendo le hacían volar sobre las teclas y fabricar textos certeros. Ya sexagenario cumplió el sueño de acceder a la Universidad y cursar una carrera.

En general puedo decir que mi padre tenía mucho de buscavidas en el sentido bueno de la palabra. Una persona que constantemente ideaba, fantaseaba proyectos, empresas, con una creatividad desbordante aunque a veces la ejecución o los resultados no siempre fueran los mejores. Pero eso daba igual... La sensación final es que se movió por muchos y variados negocios de todos los tamaños: introdujo las famosas maquinas Pinball en Almería; ayudó a mecanizar la producción del helado de la empresa familiar  convirtiendo "Helados Adolfo" en una gran fábrica de helados; Tuvo uno de los primeros videoclubs de Almería; Lo mismo en navidad vendíamos cientos de cestas de navidad a los negocios que montaba un bazar donde los relojes,  televisores y los revolucionarios Walkman se vendían por cientos; Todo eso no le impedía colocar unos altavoces en su Renault 12 para pasearlo por las calles anunciando en plan feriante las ofertas de un supermercado (Kanguro)... Su mente era frenéticamente productiva e inquieta. Fue visionario de negocios que aunque no los puso en práctica, después triunfaron en Almería en manos de otros. Incluso jugó a empresas muy substanciosas económicamente vendiendo losas de aceras a los ayuntamientos... un negocio que le llevó a dar con un personaje siniestro que resultó ser un timador profesional que lo estafó brutalmente.

Pero sobre todas las profesiones que ejerció resaltaron dos: El trabajo en su querida "La Voz de Almería", el periódico de la ciudad y sus años finales de Bibliotecario en la gran Biblioteca pública. De esas dos fuentes beben la gran mayoría de mis recuerdos de él... pero eso será otra historia.

 

 Quiero concluir con los innumerables calificativos que me asaltan y sobrevienen para hablar de mi padre... Podría terminar diciendo que Paco Iglesias fue peculiar, diferente, incomparable y totalmente ÚNICO. Escribo y leo estos adjetivos y noto con fuerza el peso específico de cada uno. Sí, sé que todos somos seres únicos... Pero él era "único" en el sentido amplio, positivo de la palabra y alejado del tópico. Sus maneras de hacer alejadas de los cánones, de las rutinas "normales" lo llevaban a ser una persona muy especial. A veces tan especial y diferente que rayaba la excentricidad, pero sólo la rayaba. Porque en el fondo Paco Iglesias estaba construido de un amor precioso hacia los demás. Es la parte de la que nunca hablamos en la familia porque es la menos llamativa o quizás la más oculta o la que menos destacaba de él a la vista. Pero lo cierto es que todos y cada uno de los que llevamos su sangre sabemos sin hacerlo explicito, todo el cariño que era capaz de dar y que nos profesaba. Aún puedo sentir a pesar de estos 14 años de ausencia en este mundo, la tremenda caricia invisible que se dibuja en mi alma... una caricia que nace de lo tremendamente orgulloso que se sentía de todos nosotros: de sus hermanos y de sus hijos. Éramos sin duda junto con mi desaparecida madre, el gran tesoro de un hombre aparentemente serio por fuera, pero puro corazón bajo la máscara. Esa misma de la que habló en varias ocasiones en sus poesías. La máscara que sólo me permitió verlo llorar en una ocasión. Corazón de poeta.

 Su mayor tesoro: sus dos hermanos, su fallecida mujer y sus hijos. Cuando hablaba de ellos los ojos le brillaban

Hoy una vez más, me reconozco en mi padre cuando me miro al espejo... cuando escribo... cuando hago, deshago y rehago una tarea manual buscando meticulosamente el perfeccionismo... me reconozco en él cuando educo a mis hijos en las carencias de la vida para que aprendan el valor de las cosas.... Me reconozco al abrazar a los árboles y al hablar con ellos, o al respirar vida en las montañas... Advierto a mi padre al reparar en las vidas de mis cinco hermanos y sus formas de ser... Me reconozco en mi padre cuando lucho contra las adversidades y no me fatigo en perseguir lo que quiero... Si, me reconozco en esa tenacidad maratoniana. Me vislumbro en él cuando hablo y la gente escucha... "pico de oro" decían cariñosamente que tenía... Don de palabra es más amable quizás... Me reconozco en eso también... En su descomunal poder de seducción... Me veo retratado en esa misma paciencia y calma con la que aceptaba y leía el ritmo natural de las cosas, el discurrir de los acontecimientos por malos o buenos que fueran... "cada fruta tarda su tiempo" me decía... ¡¡Que sabio era mi padre!!... Era un auténtico psicólogo de la universidad de la vida... En fin, podría no parar pero tengo que dejar algo para el homenaje del año que viene. Sólo decir que me alegro de haberle cogido la mano durante muchos minutos en una de las veces que estuvo en coma, meses antes de morir en Barcelona. Y es que era esa misma mano que cogía la mía de niño en mis primeros pasos, sólo que esta vez apretaba yo para cuidarlo.

Abrazos a tod@s y lanzad vuestros besos al cielo. Serán bien recibidos.

¡¡Te quiero Padre!!

 

Maratón de Barcelona 2011: La Maratón de la Felicidad

Quien piense que una maratón es una carrera y nada más, no anda muy encaminado con la realidad. Más bien es como un enorme viaje hacia el interior de uno mismo con muchas y variadas estaciones y paradas, en las que de cada una recoges una emotiva experiencia que ya se queda a vivir contigo siempre. Y además, con la particularidad de que todo lo que recoges es a altas dosis: alegrías, satisfacción, orgullo, miedo, gratitud, dolor, desesperación, más dolor, más alegría, solidaridad... y mucho más. La Maratón es como una mini-vida con latido propio que engloba todo eso dentro de dos extremos que se tocan: la agonía más profunda fruto de llevar el cuerpo hasta sus limites físicos y psicológicos, y después la alegría más descomunal de ver como tras pasear por esos infiernos, somos capaces de vencer, superar el dolor y tocar el cielo. Por eso lo más frecuente tras cruzar la meta es llorar de alegría. Yo lo hice el Domingo pasado en Barcelona. Y lo más bonito es que cuando llegas, sin dudar ni un segundo, te abrazas espontáneamente al primero que encuentras y este gesto tiene la misma respuesta limpia por la otra parte. Te felicitas mutuamente, te fundes en abrazos desde el alma con desconocidos a los que miras con admiración y ellos a ti también. Bajo esos ojos hundidos por la deshidratación late más vida ahora que cuando 4 horas antes estábamos calentando. Definitivamente, la maratón te cambia. Te hace más fuerte, más sabio y más humano.

 Ya ha pasado una semana desde aquello y no puedo evitar emocionarme al ver los videos en la red de gente que no conozco llegando a meta. Esas caras son la viva expresión de una felicidad única. Es la cara de un vencedor... Por eso cuando alguien que no entiende de estos temas me pregunta que si he ganado, yo siempre respondo: "claro que si...Todos ganan"... Sólo hay que pasear por las miles de fotos de llegada a meta y comprobar como hubo casi 13.000 vencedores en Barcelona. La sucesión de gestos de euforia, los brazos en alto a lo campeón, las lágrimas en los ojos, las dedicatorias a familiares y seres queridos, los abrazos... ¡Cuanta emotividad justificada!

Arriba , entrando a meta mi cara es un poema a la felicidad. Abajo la comida premaratón "rica en hidratos" a base de huevos fritos y patatas con butifarra del país, pizza y macarrones...uhmmm. Más abajo dos grandes personas y corredores: Txunda y Josero.

Este 6 de Marzo yo fui uno de esos afortunados y extendí mis brazos también. Hice el gesto del corazoncito para dedicar la carrera a Montse y los peques y, además, me sobró tiempo para hacer un corte de manga lleno de furia liberada. Me preguntaba Montse que a quién le dediqué esa lindeza si en el video estaba sonriendo; y la verdad es que fue un poco difícil explicarle la benignidad de un gesto que marca un antes y un después en mi vida atlética; Era una manera de decirle a la maratón: "Amiga, ahora si... ahora te he ganado yo la partida y no has podido dominarme como en las otras". Y es que Barcelona 2011 ha supuesto un salto cualitativo en la manera de vivir los 42 kms. Los que me conocéis, sabéis que yo siempre digo que con casi 40 medias maratones en las piernas y los 3 últimos años muy buenos y fructíferos me considero más "medio-maratoniano" que "maratoniano". Así que para enfrentarme a Barcelona mi espinita era no saber aún a estas alturas (con 4 maratones a la espalda) por donde "meter mano" a los 42kms. No daba con la tecla en los entrenos; No daba con la tecla en la manera de competir... y por supuesto, hasta la fecha, la carrera siempre me había desbordado. Me decían que ya era maratoniano porque llevaba cuatro completas o que había corrido el calvario de Madrid en 3h 11, pero la sensación interna a pesar de unos resultados más que decentes era que aún no me merecía el titulo del todo. Y es que el sentimiento en todas ellas era que la Maratón me desbordaba, me dominaba a mi y no al revés.... era un enorme monstruo y yo un pelele en sus brazos con la sensación de una lucha demasiado desigual. Y aunque finalmente lograba cruzar la meta enormemente feliz y satisfecho la vivencia meses después era que algo me faltaba.... Hasta el otro día en Barcelona.

Arriba , la impresionante estampa de la salida. Barcelona ya es el maratón más grande de España. Abajo emocionado en el km 11 al comprobar la enorme participación del público y su gran implicación con la prueba. 

Ahora todo ha cambiado radicalmente porque esta ha sido la maratón de la confirmación de un método de entrenamiento; la del control sobre ella y no al revés; la de la felicidad de sentirse fuerte y vencedor de cada una de las fases que aparecen en la carrera; Ha sido la vez que yo golpeé al temido Muro cuando apareció y no él a mi; la maratón de la capacidad de adaptarse rápidamente a todos los cambios inesperados de guión que suceden en esta distancia (dolores, cansancio extremo, calambres, etc). La maratón de guiñarle el ojo y sonreírle al fotógrafo del km 35 como diciendo "todo va bien... todo bajo control"... la maratón de ir chocando todas las manos de los niñ@s que así lo pedían desde el km 1 al 41.... En fin, en resumen, un absoluto control sobre todas las contingencias que aparecieron y una capacidad de disfrutar inmensa y equivalente a la capacidad de sufrir, hicieron de este día un gran día en mi historia como atleta popular. Si a todo esto le sumamos lo maravillosa que es la ciudad y la manera tan genial que tiene el público de volcarse en la calle con los corredores, pues tienes una carrera de ensueño.

Arriba: No me cansé de repetir este bonito gesto que tanto gusta a los niños desde el inicio hasta el final. Abajo botella en mano... en cada avituallamiento bebía casi el medio litro de isotónico y media botella de agua. Había que preparar el cuerpo para la humedad y el calor de la segunda mitad de la prueba. 

Y toda esta nube de felicidad puede pensar alguien que es un poco tonta viendo la marca, que aunque se supone que es buena (3h 09), tampoco es espectacular. Pero ya sabéis lo que pienso: con cada año me reafirmo cada vez más en la idea de que en maratón la marca es una anécdota más y que no representa diferencia alguna entre los corredores ni mucho menos es lo importante. Todos corren los 42 kms y terminarlos es una proeza sea en el tiempo que sea. Y si no, echad un vistazo a la lista de gente que no logró terminarla y comprobad la cantidad de abandonos que hay justo en el km 40... La cruda dureza de esta prueba se comprueba ahí. ¿cómo alguien que ha corrido durante 40 kms no llega aunque sea andando hasta meta? Me quedé helado y lleno de pena cuando leí la lista de abandonos. Acabar una maratón es una gran hazaña.

 

Arriba: Con Colón detrás y 40 kms en las piernas avanzo concentrado y con confianza hacia el final. Abajo en esos 200 metros finales en los que uno toca la gloria.¡que gran ambiente!  

 Y volviendo al cambio que he vivido: decía antes que no es tanto cuantitativo sino cualitativo porque va más allá del dichoso numerito que aún hay gente que se cree equivocadamente que es la medida del verdadero éxito en este mundillo del atletismo popular... Y es que alguno al volver a Almería y comprobar que no he traspasado la mítica barrera de las 3 horas ha meneado la cabeza. Y eso a pesar de que avisé que esa no era mi guerra y que no lo pretendía en este año de la lesión que además ha sido el más "flojo"; Pero bueno, estos necios no entienden que lo que me he encontrado, aparte de la increible vivencia, ha sido una apertura de ojos en todos los sentidos: Por fin he aprendido a entrenar maratón y por tanto a saber exactamente cual es el ritmo de carrera que a fin de cuentas es la pregunta del millón siempre que uno se enfrenta a los 42 kms. Además, ahora me siento maratoniano en mayúsculas y me siento capaz y con ganas de enfrentarme al reto de bajar las 3h. Pero no por la marca como medida de comparación con nadie, ni para sentirme por encima de nadie, sino como medida de comparación conmigo mismo, como reto personal, como medida de superación.

Arriba: Entrando a meta lleno de calambres pero feliz. Abajo: Cuando me colgaron la medalla lo primero que hice fue besarla

Y ahora mientras escribo este post, miro la medalla que tengo encima de la mesa y se me agolpan los recuerdos y las anécdotas: Los nervios de la noche antes me hicieron poner y quitar el dorsal de la camiseta 6 o 7 veces hasta encontrar el sitio ideal en el pecho para no rozarme; Después el agobio estuvo en elegir entre 6 pares de calcetines...¡¡ufff! ¡que dilema! Me los probé todos y varias veces... Ja ja ja. Por supuesto, dormí 3 horas escasas, eso ya es un clásico; En carrera bebí 4 litros y medio por la humedad; Me dediqué a chocar las manos de todos los niños que me la ofrecían demostrandome a mi mismo esa fortaleza que os describo ya que cuando vas mal, ahorras esa energía gestual; Tuve que correr por los peraltes de la calzada alternando izquierda y derecha cada 2 o 3 kms porque la pierna izquierda no la llevaba bien y así no cargar siempre lo mismo; y muchas más, pero si me tengo que quedar con algo es con dos cosas: Primero, con la sensación que os hablaba antes de control... Parece una contradicción decir que sufrí lo mismo que otras veces, o sea muchísimo, pero que a la vez se me hizo corta y superdivertida. Parece una contradicción decir que me golpeó el muro de lleno pero que en ningún momento me sentí desbordado ni superado por él. Mi vivencia fue intensa, divertida y feliz a pesar del sufrimiento... ¡¡que mezcla más antagónica y curiosa!! supongo que como la cocina que mezcla lo dulce con salado (pate con mermelada)... La realidad es que iba animando a mis compañeros, empapándome de la carrera, mirando aquí y allá, agradeciendo al público los aplausos, maravillado por todo, acercándole agua a los que perdían el avituallamiento...  

 la foto de arriba capta el momento en el que aproximo mis manos para hacer el corazón y dedicar la carrera a Montse, Robertito y Lucia

Y la segunda cosa importante que me llevo en mi corazoncito es el recuerdo de las decenas de veces que oí mi nombre entre los gritos de ánimo del público. Le comentaba a un compañero que si sumara todas las veces que he oído mi nombre en todas las carreras durante toda mi vida, no llegaría a igualar el de una sola carrera: la maratón de Barcelona. Es increíble y espectacular como se vuelca el público numerosísimo en las calles con cada corredor. Oír gritos de ánimo personalizados tipo: "¡Que buen ritmo Roberto!... ¡Venga Roberto!" y frases por el estilo que van dirigidas exclusivamente a ti, te da un subidón indescriptible durante toda la carrera. Sinceramente creo que los corredores le debemos parte del éxito a toda esta gente que nos hicieron sentir mejor que en casa, que nos arroparon y que incluso nos arrancaron una lagrimilla en plena carrera. Se me viene la imagen de una niña apuntalada durante horas en un sitio crítico antes del Muro con una pancarta que decía: "El dolor es pasajero, la gloria es para siempre...¡Animo valientes!"... Esa frase me emocionó y me martilleo hasta cruzar la meta a modo de salvavidas en el inmenso océano de los 42 kms. Y cuando en el km 40, más fuerte que un toro, en un crono de 2h 58 y con ganas de apretar, me dijo la pierna izquierda que ahí estaban los calambres masivos pues me agarré aún más a ese mensaje espartano. Así que corriendo como malamente podía me cayeron 3 minutos en 2 kms pero la cara de satisfacción al pasar el cartel del 42 no me la quitó nadie y lo que disfruté esos escasos 200 metros finales no puedo ni describirlo. Saboreé cada paso que dí con una sensación de plenitud tremenda como se puede apreciar en las fotos.

 

En la foto de arriba teneis un hombre pletórico. Abajo mis dos pomponeras de lujo : Sonia jarra en mano y Jessi con un tio tremendamente feliz. Un besazo inmenso para las dos  :) 

En fin, hasta aquí este post. Con toda seguridad el año que viene repetiré en esta tierra... La butifarra tira mucho... ja ja ja Pero antes de despedirme no quiero perder la oportunidad de felicitar a mi compañero Cristobal que logró superar una situación de las más adversas que te pueden suceder en carrera y además hacer mejor marca personal. Quiero darle las gracias por embarcarme en esta aventura y por haberme acompañado en esos entrenos tan duros que hemos vivido en esta locura contrareloj que ha sido preparar una maraton en tan sólo 7 semanas. Al final todo ha salido mucho mejor que bien.

Un abrazo a tod@s

 

Almeria 2011: Una Media Maratón "de paso" hacia los 42km de Barcelona

La crónica de esta Media de Almería 2011 celebrada la semana pasada, se sale un poco de lo que es el guión habitual con el que siempre afronto todas las carreras. Y es que por primera vez, la gran carrera de mi ciudad, no era objetivo principal sino un paso más puesto en medio de un camino mucho más grande y complicado: la Maratón de Barcelona. 

Y es cierto que en mis otras 4 maratones siempre he hecho la típica Media maratón de las "3 semanas antes" a modo de test previo, siempre muy válido y predictivo del ritmo de los 42 kms. Pero esta vez la diferencia es que nunca este test lo había hecho sin aminorar los mega-entrenos de esa semana. Nunca había corrido con tantos kms acumulados en los 5 días previos y por supuesto nunca me había puesto en la línea de salida de una Media maratón tan cansado ni tan destrozado muscularmente como hice el otro día. Así que para mi fue una novedad correr así... ¡¡que cansancio!!. A pesar de eso, la estrategia de carrera fue hacer lo de siempre: darlo todo y más. En ese sentido, una vez en faena, las sensaciones, vivencias, pensamientos, fueron los mismos que siempre excepto el nivel de agotamiento, que este era mayor que nunca: Las piernas no iban frescas e incluso al final parecía que me iban a dar calambres.

Uno de los placeres de esta carrera fue correr junto a Juanfra. Superatleta de élite que esta vez rodaba con su hijo en el carro. Siempre me ha animado fuera de las carreras y esta vez tiro de mi hasta el estadio. 

Pero más allá de los avatares musculares me quedo con los flashes que marcaran mi recuerdo: la familia Pintos animando como siempre con mi querido Alex y su grito de guerra "¡¡corre papale!!"... la impresionante marea humana de 2000 personas invadiendo la nueva avenida de la vega de acá... los compañeros lesionados aplaudiendo desde el público... mi hermano cámara en mano... ese "nerviecillo" de la hora previa... los reencuentros con viejos amigos... ¡genial todo! Incluso tuve la suerte de correr la mayoría de los 21 kms con Juanfra, atleta de élite que esta vez "rodaba" tirando del carrito con su hijo menor. En fin, estas y otras, vivencias para el recuerdo de otra Media más en Almería.

Tanto la foto que abre este post con ese gesto buscando a Alex y Mavi con la mirada, como esta de arriba son obra de un artista y amigo: Jorge Arquero, además de compañero de correrías es aficionado a la fotografía profesional... y bien que se nota.

Respecto al test propiamente dicho, pues muy satisfecho por el rendimiento en esas circunstancias que os he contado: 1h 25' 07" que me aconsejan no ir más rápido de 3h 06 en Barcelona como primera conclusión. De todas formas, esto es un dato más pero no es el más determinante. En contra nuestra, de Cristóbal y mío, está el hecho de que nos lancemos a correr un maratón con la mitad de semanas de preparación que lo habitual. Algunos ven esto como un suicidio y por eso Cristóbal lo llama acertadamente "plan de emergencia". Pero bueno, las cosas han venido así y ya veremos. Hemos cargado las semanas con más kms que nunca en un intento de compensar pero no sabemos como nos saldrá esto.

Agotado, con la lengua fuera, pero satisfecho y gratamente sorprendido por el rendimiento tras una semana cargada de entrenos y sin descansos. Feliz por certificar nuevamente ese espiritu de lucha y superación que tanto me gusta trasladar de las carreras a la vida real.

  Lo cierto es que ya nos quedan sólo 3 semanas de entrenos y una semana más de descanso antes de que nos lancemos a la gran aventura que es enfrentarse a una Maratón. Lo que nos espera en Barcelona no es sólo atletismo, es como un enorme viaje interior con bajada a los infiernos incluida para posterior ascenso hacia el cielo renaciendo uno más fuerte, distinto y más capaz de afrontar cualquier contratiempo de la vida. Y es que como dicen muchos: la maratón es como una vida en si misma, una vida dentro de la vida. Con todas sus fases buenas y malas, sus alegrías y sus momentos de dolor... y por supuesto su aprendizaje renovador de la personalidad.... Eso si, a veces el dolor cuando tropiezas de bruces contra el temido "Muro" o cuando te da a traición el famoso "tio del mazo" es demasiado encarnizado... Llegado el momento, estaremos esperándolo repitiendo en nuestra cabeza la acertada consigna: "¡¡¡Patea el muro!!!"... A buena fé que lo haremos.

Saludos a tod@s

Arriba Lidia y Julio que fueron a ver la llegada al estadio. Abajo una de las fotos que rescaté de la red. El gesto de los dos corredores habla por si solo

Arriba aparecen Carmen Trini y su marido en su debut en las carreras populares. El dorsal amarillo indica la carrera de los 9 kms  simultanea a la media maratón. Ella fue la profesora que enseñó a Robertito a leer entre mil cosas más. Y mi hijo siente adoración por ella. Abajo mi "pareja" Cristobal recogiendo por fin el fruto de sus esfuerzos.

 

Bob Esponja conquista las San silvestres de Almería y de Aranda de Duero

Más vale tarde que nunca así que a pesar del retraso, aquí está el post del fin de año atlético más divertido de mi vida deportiva. Y es que aunque no era la primera vez que corría una san silvestre, si era la primera vez que lo hacía disfrazado. Y creedme que disfruté como nunca con otra manera diferente de vivir las carreras y además lo hice por doble partida: la adelantada san silvestre de Almería y la de Aranda de Duero celebrada como Dios manda pocas horas antes de las uvas. Doble experiencia con grandes emociones.

 Todo empezó con la idea de que dos amigos míos de otras disciplinas deportivas y que nunca habían participado en carreras populares se estrenaran precisamente en la más mágica: la carrera de navidad. Julio, extraordinario y veterano jugador de baloncesto, y Martín, un súper jugador de fútbol profesional, se lanzaron a la aventura de cruzar por primera vez la línea de meta de una carrera.

Para ello y para quitar presión al reto y además hacerlo divertido, decidimos disfrazarnos de Bob esponja. Así que gracias al impagable trabajo de Lourdes y Ana que nos ayudaron con los trajes, nos plantamos en el ambientado y navideño centro de Almería la noche señalada con las alforjas llenas de ilusión y dos bolsones de caramelos para que Bob esponja repartiera a los cientos de niños que se agolpaban en las calles.

Ya podemos afirmar que la carrera de Almería ha llegado a la madurez tanto en participación como en ambiente en las calles. Y es que el buen trabajo de la gente de Aqueatacamos se va superando a cada nueva carrera que organizan. Si a esto se suma el aumento de corredores atraídos por el recorte en distancia y el buen clima pues tenemos lo que pudimos ver: el paseo y obispo Orberá, las dos calles más céntricas de la carrera, abarrotadas de gente aplaudiendo. Nunca había visto nada así en mi ciudad en un evento deportivo así que me quedé maravillado y felizmente sorprendido.

La carrera en si fue divertida a rabiar. Cantábamos, gritábamos y saludábamos a conocidos y extraños. Hicimos furor entre el público y no tiene precio ver las sonrisas de tantas personas, en especial las de los niños. Yo gasté los caramelos en la primera vuelta y creo que escalabré a más de uno (el próximo año serán gominolas blanditas). Todo era genial y festivo. Era la primera carrera en la que la ilusión no se borró en todo el trayecto de mi cara. Risas al ver la originalidad de los trajes y un ambiente de fiesta y navidad alucinante. Las niñas del exorcista, el sheriff con el ahorcado, los guardias civiles y sus presos, MA del equipo A, los cazafantasmas y muchos más. La verdad es que si tuviera que resumir mi mayor impresión en una palabra elegiría: Sorpresa. Una gran y genial sorpresa ver que por fin en Almería la gente se echa a la calle en un acontecimiento así. Y por supuesto el año que viene volveré a disfrazarme y disfrutar porque la san silvestre es la única carrera en la que puedes hacer eso. Y es una oportunidad que no se debe desaprovechar. Para correr, competir y luchar por tus marcas tienes 364 días más.

 

 Arriba parte de mi club con el presidente Florencio (dorsal 664) un ejemplo a seguir por su trayectoria.

Abajo el equipo de Bob Esponjas con M.A Barracus del equipo A 

los trajes fueron confeccionados a mano con el sudor y esfuerzo de Lourdes y Ana. Nada de prefabricados 

 La que liaron estos guardias civiles y sus presos fue digna 

Dos días después nos fuimos a Aranda de Duero y allí nos lanzamos a correr su san silvestre. ¿Qué os digo de esta? Venía con la sorpresa de la de Almería y yo pensaba que al ser un pueblo con diez veces menos habitantes pues la cosa sería mucho más light. ¡Profundo error! Aquel buen sabor de Almería se vió superado con creces con la excelente organización de la carrera por los bomberos de Aranda. En realidad la carrera no era una sino varias porque empezaban los niños desde 2 años hasta juveniles. Asi que, mi cuñada preparó disfraces para todos los peques y allí que corrieron: Lucia vestida de mamá Noel con un trineo lleno de regalos del que tiraba la primita Selene disfrazada de Reno; Más mayores, con 6 y 4 años, corrieron Hugo disfrazado de dinosaurio y Javier de ovejita con cencerro incluido. Después llegó mi vikingo Roberto con trenzas rubias nórdicas espada en mano y una capa que debía pesar 5 kilos... Por último mi sobrina Lorena con las más mayores.

Tras eso los de la tercera edad para dar paso ya a la traca final con una masiva participación mayor aún que la de Almería. Y si me quedé alucinado por el hecho de ver tantos corredores, cuando empezó la carrera y comprobé como todos los kms de trayecto eran rellenados codo con codo con gente a los dos lados animando, me quedé embobado. ¡¡alucinante!! Toda la población de Aranda se echaba a la calle masivamente a animar. Había un trozo que incluso no cabíamos más de 2 corredores de lo estrecho que era el pasillo. Realmente fue muuuuy emocionante e inolvidable. El mejor preliminar a la uvas y la mejor manera de despedir un 2010 que me tuvo lesionado y noqueado gran parte del año. Este 2011 está por escribir... para empezar a 7 días viene la Media Maratón de Almería y 5 semanas después la gran Maratón de Barcelona. Espero contároslo en este blog mío y vuestro. Abrazos a tod@s

 

¡¡Feliz Navidad!!

Son las 1.30 de la madrugada del 24 de diciembre del 2010. Lo normal hubiera sido ir a cenar con mis padres pero siguiendo la broma que les digo a mis compañeros de trabajo al más puro estilo negro: "la Guija se me ha roto y no puedo contactar con ellos". Tras esta triste resignación a la realidad pero con altas dosis de humor negro, me he lanzado a devorar los suculentos manjares de mi madre política: mi suegra tiene muchísimas virtudes y una de ellas es que es un compendio de cocina. Tiene mil menús diferentes y lo que más me sorprende son la cantidad de platos que pone. Yo que venía de la escuela de un plato único no dejo de maravillarme cuando empiezan a desfilar el segundo, el tercero y a veces el cuarto plato además de los entremeses. Así que a son de Raphael hemos cenado en Nochebuena entre las trastadas de los 3 peques saltando por el sofá y que casi tiran el árbol y el pequeño Gonzalo que ya anda. Una cena aparentemente normal pero muy especial para mi que estoy en un estado de sensibilidad permanente y a flor de piel como hacía años que no estaba. A ello contribuye el brutal acontecimiento de ayer que algunos conocéis (Hoy hay una flor más en el cielo y se llama Maribel Real).

Hasta aquí todo ha seguido el guión de cada Nochebuena excepto una cosa: ¡¡¡ningún canal emitía mi película favorita de todos los tiempos!! Así que con indignación he acostado a los peques, a Montse y me he sentado a ver la tele. Tras un zapping aleatorio me encuentro en uno de esos canales que nunca se ven, "Veo10", la gran sorpresa..... ¡¡¡¡Siiiiiiiiiiii!!!... ¡¡¡Están emitiendo "Que bello es vivir" de Frank Capra!!!... ¡La tele nunca falla!! Así que desde ese momento decido simultanear la visión de la película con la escritura en este blog.

Sé que cada año hago lo mismo (hablar de esta película) pero no puedo evitarlo. Y siempre la defiendo igual: Tras ese estilo narrativo aparentemente ñoño o simplón hay más chicha de la que parece. Amén de que cada escena, cada línea del guión no está escrita gratuitamente sino que tiene su sentido milimétricamente medido.

 

Ahora mismo estoy viendo la escena en la que George dice: "ojala no hubiera nacido" y Clarence, el ángel de segunda en busca de sus alas, le concede el deseo desencadenando la gran pesadilla de George cuando su viejo pueblo ahora es "Pottervillage" y nadie le conoce.... Sigo visionando la peli y me maravillo de la interpretación de James Stewart doblado al español magistralmente por el desaparecido Jesús Puente. Y me vuelvo a preguntar por qué leches no ganó el oscar a mejor actor ese año o el de mejor película.

En fin, no me enrollo más porque sólo quería felicitaros oficialmente la navidad. Voy a seguir la tradición de mis últimas 25 Nochebuenas que no es otra que ver esta grandiosa película que representa muy bien muchos de los grandes mensajes de lo que yo pienso que es la existencia humana: "La vida de cada hombre afecta de manera única e insospechada a la de los demás"... frase que dice Clarence ahora mismo mientras escribo. Y en este punto de mi escritura George se dirige al puente y viene el primer momento cumbre: "Quiero volver a vivir, por favor Dios mio, hazme volver a vivir".. Con él os dejo en este enlace y deseando a tod@s unas felices fiestas llenas de cosas bonitas. Muchos besos y abrazos para todos. Nos vemos en la proxima entrada: Bob esponja en la san silvestre almeriense  ;)  ¡Ya tengo mi disfraz!

 

 

Media Maratón Ciudad de Lorca 2010: Haciendo los deberes tras un inesperado cambio del destino

  

El Domingo anterior a este corrí en la ciudad del embutido que me vio crecer: La archifamosa y suculenta "Imperial de Lorca"; un sabroso manjar que nunca entendí porqué llamaban "longaniza" en lugar de salchichón. En aquellos años de niño gordito capaz de devorar esas enormes tripas cortadas en tacos por mi abuela, nunca hubiera imaginado este futuro-presente en el que mi relación con esta ciudad murciana fuera deportiva.

 

 Correr en Lorca siempre es especial para mi por un motivo fundamental: Fue la primera vez que empecé a creer en toda esta filosofía de la que siempre hablo de que "Los limites están siempre mucho más allá de lo que pensamos de antemano". O lo que es lo mismo, la misma filosofía del famoso eslogan de Nike: Impossible is noting. Y es que hace años en Lorca di un sorprendente salto en las marcas que 1 año después volví a escenificar dando otro giro de tuerca más. Aquellas dos carreras me hicieron soñar y rememorar mis viejas fantasías de niño de los 70 que devoraba las olimpiadas y los campeonatos de atletismo pegados a la única cadena de televisión que existía. Como os he contado otras veces mi hermano Adolfo es el gran culpable de esta pasión por el deporte o al menos podemos decir que fue el que puso los primeros granitos de arena o primeras semillas de esta pasión. 

Así que con esta feliz historia previa, con un clima frío genial para mi y un circuito ideal, no es de extrañar que esté enamorado de esta prueba. Tanto que cuando 3 días antes estaba con 38ºc de fiebre en cama lo que más me dolía no era la garganta inflamada con sus plaquitas de pus sino la posibilidad de no poder correr ese Domingo. Pero lo más gracioso de todo es que inicialmente yo estaba inscrito para ese día en la Media de Córdoba, con el hotel reservado y los peques casi empaquetados para correr en la ciudad de la Mezquita. ¿qué pasó entonces para acabar en Lorca? Pues tras dos días con fiebre y viendo que la cosa ya era más seria y diferente al típico resfriado vírico de nariz y que el antibiótico por tanto era inevitable, cancelé el hotel y desistí de la idea de hacer un viaje de un montón de kms con la familia y bajo la lluvia. En fin, desmoralizado por lo inoportuno, a última hora Cristóbal y yo, dado que habíamos entrenado todo el plan justo para ese Domingo, decidimos una cosa: si desaparecía la fiebre nos presentaríamos en la cercana Lorca. Él desde un pueblo a media hora y yo a escasa 1h 30.

Y así hicimos. Nos plantamos en Lorca con 5ºc el suelo aún mojado de las lluvias pero con un sol radiante y dispuestos a dar guerra.  Mi estrategia fue igual de agresiva que siempre: ir al ritmo de las series largas pero un poquito más revolucionado. Así que el primer diez mil lo pasé a 4' el km que para estar tomando antibiótico y 2 días antes encamando con fiebre no estaba nada mal. Iba pasado de vueltas pero sabía que llegado ese punto de la carrera había sólo dos desenlaces posibles: Desinflarme del todo y no aguantar el tipo, implicando esto acabar 3 minutos por encima del ritmo de esa primera mitad, o sea 1h 27... O luchar hasta la saciedad y perder sólo unos segundos por km, o sea 1 minuto, e irme a 1h 25.... Como imagináis, con esta capacidad de sufrimiento que tengo, opté por la segunda y al final la apuesta me salió bien. Me pegué a una de las corredoras locales, Raquel, y como luchaba por podio y la gente la aplaudía a rabiar pues fui todo el camino entretenido y motivado para aguantar la soberana paliza que le dí a mis piernas y a mi salud quebrada.

Al final 1h 25' 38", una marca que me situa con los deberes hechos de cara a darle otra vuelta de tuerca al plan de entrenamiento para poder volver a mis ritmos de estos 3 últimos años. Aunque como siempre digo, la satisfacción no está tanto en la marca como en la sensación de que has dado todo, que te has dejado la piel y que has luchado por hacerlo lo mejor. Yo ese dia en Lorca lo hice, me vacié y por eso me siento bien más allá del numerito que parece querer catalogarnos a los corredores en "buenos, menos buenos y malos"... ¡soberanas tonterias!. Todos corremos la misma distancia y todos la corremos al tope que más damos, asi que si el esfuerzo, coraje o entrega es el mismo en alguien de 1h 10 que en el de 1h 40 pues no existen diferencias. Al menos eso pienso yo. Besitos a tod@s

 

Media Maratón de Granada 2010: Resurrección de un corredor popular y Renacimiento del blog

  

Esta que veis aquí era mi tremenda barriga albergando 8kg de grasa densa y compacta. Ella ha sido mi compañera de viaje estos meses de verano; Mi particular mochila adosada a modo de embarazo de 7 meses y muestra palpable de cómo una lesión no sólo tiene secuelas a nivel de los isquiotibiales, aquiles y demás. Pues bien, como podéis imaginar, cuando empecé a entrenar con semejante lastre fue una aventura. Desde encontrar camisetas de otras tallas para disimular mi oronda figura, hasta sufrir el inmenso bamboleo hacia arriba y abajo en las series. Toda una odisea que afortunadamente ya no tengo que pasar porque he dejado el total del peso ganado y, por supuesto, sin renunciar a mis cervecitas diarias. Vamos, que ya casi tengo mi "tipito competición" y sólo me falta afinar 1 kg más para la media de Almería.  

  

Muchos de vosotros, todos los que leéis el blog asiduamente, me habéis preguntado estos meses por mail o teléfono acerca del "parón" inusual del blog. Algunos habéis tenido palabras de cariño hacia este mi pequeño diario. Y es que las líneas de este han sido en los últimos años punto de encuentro de un montón de personas a las que nos unen las cosas de las que habla el blog. A veces atletismo, a veces música, pero casi siempre detrás de estas excusas lo que laten son vivencias y una vocación por compartirlas. Al fin y al cabo son historias humanas con todos sus sentimientos asociados que comparto con vosotros y que con vuestros comentarios, superados los 1600, se reescriben y modifican más aún. Y es que un "post" o "entrada" no termina en lo que ha escrito el autor (117 post) sino que sigue creciendo con cada comentario. En ese sentido, el de la participación e inmediatez, no os engaño si reconozco el daño inicial que ha hecho la famosa red social Facebook al mundo de la blogosfera. Aunque quiero pensar que es un daño a corto plazo y que ambas cosas, las redes sociales y los blogs, pueden coexistir con éxito. Así que me he propuesto que este renacimiento o "despertar" del blog lo convierta en lugar preferente donde plasmar mis inquietudes en lugar de ese "atajo rápido y cómodo" que es el Facebook. 

Y como han pasado muuuuchos meses, a modo de resumen os dejo aquí algunas fotos de lo que podía haber sido un buen post de este blog y que se quedaron en el típico "añadir comentario" o "En qué estás pensando ahora" del Facebook. En estas fotos se recoge un momento muy especial para todo padre pero mucho más si el padre es atleta popular: la primera carrera con sus dos hijos. Y es que en Mayo pasado, Lucia, Robertito y yo, corrimos la carrera de la cruz roja. La experiencia fue divertida y llena de anécdotas; entre estas destacaban el contraste entre las ganas de correr de Roberto frente a la reticencia a hacerlo de una Lucia desbordada por tantos metros trotando. Al final, tras engañarla varias veces llego el momento más maravilloso y emocionante: la entrada a meta los 3 cogidos de la mano y escuchando los aplausos de todo el mundo. ¡Fue genial verles las caritas de emoción! Aunque creo que cuando recogieron sus medallas y su primera "bolsa del corredor" con esos bocadillos y viandas disfrutaron mucho más.  

 

  Y desde esa carrera de la cruz roja hasta el presente han pasado muchos días de duro entreno, 8 semanas de dieta y por fin el ansiado retorno a mi distancia el domingo pasado en Granada. Y es que no había competido desde aquella San silvestre ultraveloz hace 11 meses ya. Así que disfruté como si fuera mi "primera vez". Volví a sufrir en mis carnes esa dureza de las medias maratones, tan centrada no tanto en la agonía como en los diezmiles, sino más anclada en el desgaste silencioso de un ritmo fuerte y continuado que aunque oxigenado en cuanto a ventilación, es tremendo y duro.

El Domingo me sorprendió de nuevo gratamente la cantidad de pensamientos que te asaltan en esos 21 kms, a veces fugaces, a veces reflexiones más elaboradas,... ¡es increíble todo lo que se te pasa por la cabeza! Además hay que sumar las emociones propias de todo lo que envuelve a esa fiesta del atletismo popular: los aplausos y comentarios del público (algunos originales a rabiar); los reencuentros con compañeros; esos nervios previos que desaparecen con el disparo; el compañerismo en carrera; lo maravilloso que me parece siempre robarle el asfalto a los coches durante una mañana; lo apabullante que es imaginar las 1802 historias detrás de cada atleta que llegaron a meta; la impresión que da ver los rostros de los que llegan una vez tú has terminado y pensar a continuación: "¡Dios que cara habré llevado!"; esas cervecitas tras la carrera que saben a gloria bendita; esa sensación de poderío psicológico cuando estás roto, agotado y con las piernas que te explotan y sigues pateando el asfalto... ¡te sientes un superhombre! Y sobre todo, ese alivio tremendo cuando cruzas el arco de meta...¡¡uf, que emoción!! Y ya van camino de 40 medias maratones, más de 25.000 kms en mis piernas registrados oficialmente (y unos cuantos más sin registrar) y todas estas cosas las sigo viviendo y sintiendo con la misma intensidad.

Y respecto al desarrollo de la carrera y marca: pues muy satisfecho con esa 1h 28' 20" de tiempo real de alfombra a alfombra con chip ; Y si a esto le resto el minuto que anduve atascado en el km1 sin poder correr pues se queda 1h 27 que fue el ritmo medio real que llevé en los 20 kms restantes. Contento del rendimiento porque estoy al principio de la temporada, y contento porque Granada tiene al menos 5 kms de cuestas de esas fuertes en las que te caen entre uno y dos minutos. Pero cabreado por esa falta de civismo que es no respetar los cajones de salida que pone siempre la organización. No entiendo ese empeño en bloquear las salidas cuando cada uno podría correr a su ritmo desde el arco de salida. No es lógico que yo y 20 como yo taponemos a los corredores que van por ejemplo a 3'40" y los forcemos a ir más lentos; ni es lógico que los que van a 6 min/km taponen a los que quieren ir a 5'30" y así sucesivamente. Lo gracioso es que si se respetaran los cajones se agilizaría la salida, se evitarian choques y caidas, y todos tardarían menos. Pero bueno, marcas y disertaciones a parte, lo que me llevo de Granada es lo de siempre: un montón de buenas sensaciones que me llenan, que me dan vida y que me hacen sentir feliz.

  

 

Y por supuesto las cervezas postcarrera junto a Merche y Cristobal encierran uno de los momentos que dan sentido a todo esto. Y esto es por el valor de las personas que tuve a mi lado. Merchita es una de mis mejores amigas y testigo de todos estos años de correrias atléticas. Ella siempre me acompañó pacientemente y con una sonrisa en todas aquellas primeras medias en las que yo casi cerraba las carreras.  y lo más bonito de todo es que lo hacía fundamentalmente porque que para mi eran acontecimientos importantes. Por eso y mil coas más es mi amiga. ¡que grande es mi merchita!

 

 Y este pájaro que veis arriba es Cristobal. Mi media naranja atlética, mi compañero y amigo inseparable al que en estos años he logrado llevarlo por el camino del lado oscuro: el de sacrificar  los largos kilometrajes semanales y cambiar los sobrevalorados rodajes típicos por más "entreno de calidad" a base de kms en series de todos los colores y ritmos. El fruto ya lo está recogiendo: este año corre como nunca hubiera imaginado aunque a Granada fue cojo con una contractura en isquios; a pesar de eso, cojo y sin ganas hizo 1h 29. La única espina que me queda y algo en lo que no he logrado influirle aún es que cambie esa cocacola por esa Cruzcampo fresquita que tengo en mis manos....¡no desistiré! je je je 

 

Y para acabar este post os dejo dos fotos que demuestran lo que debe ser el espiritu del corredor de fondo. Este muchacho subió todas las interminables y aniquiladoras cuestas del circuito a base de brazos, corazón y una fe que le empujó hasta meta en una silla que no era siquiera de competición. Y aunque detrás de cada uno de los 1800 que cruzaron meta seguro hay una bonita historia de superación, la de él quizás sea el simbolo más claro de que no hay limites ni barreras, de que no hay nada insuperale. Esa mañana en Granada, ese anciano y anciana que llevaron sus arrugas y artrosis hasta meta y este muchacho sin pierna nos dieron una increible lección y nos arrancaron los aplausos más fuertes. Aprendamos de ellos y no perdamos el norte del sentido de ser corredor popular.  Os dejo con la sonrisa del auténtico vencedor de la Media de Granada. Besitos   

 PD.- Esta carrera esta dedicada a Sandra. Gracias a ella pude correr cuando 24 horas antes trabajó pacientemente sobre mi espalda con pies,manos, puños hasta que me alivió el dolor de esa contractura que no me dejaba vivir. Sandrita es otra gran persona que la vida me ha regalado   :)

 

 

10 kms del puerto: El reencuentro con dos viejos compañeros

El Domingo pasado fue un día especial por varios motivos: por una parte volvía a una carrera popular tras la lesión del 31 de diciembre. Aquella san silvestre rápida y divertida fue la última carrera en la que participé. En ese momento de felicidad runnera no podía imaginar que pocas horas después, las uvas del año nuevo me traerían unos dolores que llevarían al traste los dos grandes objetivos que tenía a tiro este año: Atacar la 1h 20 en la media de Almería y mi cuarta visita al Mapoma. Pero bueno, 3 meses pasaron rápido y ya estoy más cerca de mi estado de forma habitual en estas fechas, salvo los 5 kg que se han quedado a vivir en mi barriga y también dan forma al típico "culo panadero". 

Pero además, existía un segundo motivo que convertían en muy especiales para mi estos 10 kms del puerto: volver a correr con Alex, mi referencia, compañero y amigo durante mis primeros años de club. La alegría es normal ya que Cristóbal y él son las personas con las que he compartido más kms en mi vida. Y cada uno de esos kms está lleno de cientos de anécdotas, risas, sufrimientos, confidencias, dolores y muchas vivencias. Junto a Alex empecé a entender que no hay limites en este mundillo, entendiendo esta afirmación como que los límites siempre residen mucho más allá de dónde creemos que están. Y es que entrenando bien se pueden conseguir resultados espectaculares en relación a desde donde parta cada uno. Normalmente la mayoría de los corredores populares se estancan en unos márgenes de resultados que arrastran durante años pero es que la mayoría basan sus entrenos en la sobrevalorada figura de "los rodajes"; convirtiendo estos en el pilar endeble y erróneo de sus entrenamientos descuidando el fructífero trabajo de ritmos controlados de todas las distancias (desde 200 metros a "cincomiles" o "seismiles").

 Pero volviendo a la carrera del Puerto... Como siempre agradecer a los de "Aqueatacamos" la oportunidad que nos dan a los cientos de aficionados al atletismo de correr este tipo de carreras más asequibles en distancia a un mayor numero de aficionados. Si se pudiera organizar un par más de ellas al año ya sería un logro increible.

El guión de la carrera esta vez estuvo alejado de los típicos y usuales nervios precompetición. Y es que el objetivo principal era ayudar a Alex en su retorno y, por supuesto, no dejarle solo en un momento tan significativo en el que tiene que luchar por encontrar el camino de la recuperación de esa Hernia tan jodida que tiene. En este sentido, otros corredores con la misma dolencia que han sido inicialmente desahuciados del atletismo por los médicos, ahora mismo están corriendo maratones. Por eso si alguno de los que leéis este blog puede aportar información interesante al respecto se agradecerá de antemano.

Mi hermana se ocupó de los peques esta vez

 Y con este panorama, Alex, Jorge Cimas y yo nos lanzamos desde la cola de carrera a compartir una vez más lo que tantas veces hemos hecho. Cristóbal, unos cientos de posiciones más adelante, lucharía por bajar de 39 minutos en un día poco ideal por el bochorno y la humedad. Empezamos a correr y lo más llamativo son las risas de Alex y sus comentarios picaros que tantas ocasiones han acompañado mis zancadas. Se le ve muy feliz y a mi eso me llega al alma. Así hasta que a la altura del km 5, el silencio en el grupo anuncia que el primer signo de dolor ha llegado. Alex nos dice que ya le hemos acompañado suficiente e intenta convencernos a Jorge y a mi de que hagamos un 5000 rápido a modo de entreno. A lo que tras superar la tentación decidimos que no: acompañaremos a Alex hasta el final aunque hasta el 7 intentamos espolearlo yendo unos metros por delante. Pero el dolor crece y en el km 8 tenemos el primer parón. Tras andar unos metros para aliviar el dolor que se le irradia a la pierna, lo convencemos de que intente trotar lo máximo y andar lo menos posible. Esos dos kms parecían más propios de un maratón que de un diez mil por lo agónicos y dolorosos que resultaron a mi amigo; pero llegar los tres juntos a la recta que enfilaba la meta fue una sensación emocionante que borró todos esos momentos previos de dolor y que hizo que el esfuerzo mereciera la pena: ¡¡ Alex había vuelto a una carrera popular!!. Lo que pase a partir de ahora ya os lo contaré pero ojala que se recupere.

 Respecto a mi: pues deciros que es la primera vez en muchos años que corro sin el "chip mental" y la agonía del crono y la competición; Y esa falta de tensión la agradecí. Volver a correr un diez mil en 55 minutos en lugar de los 37-38 en los que me muevo normalmente resultó muy emotivo porque me trasladé a los años en los que me movía en esas posiciones traseras de carrera. Allí la gente lucha por superarse de igual forma que lo hacen los de las posiciones delanteras. No hay diferencias entre los primeros y los últimos en la manera de arrancar segundos a su marca ni en la manera de sufrir por conseguir un objetivo. Por eso nadie es mejor que nadie en relación a una marca o una clasificación. Aunque en esas posiciones hay algo diferente y especial: Y es que podemos ver a gente cuyo objetivo no es la marca sino terminar por primera vez una carrera. Y ese es uno de los momentos más inolvidables de cualquier corredor de fondo: su bautismo de fuego en una carrera popular. Esa emoción la viví de cerca y me trajo muchos recuerdos.

Antonio exbaloncentista con un futuro inmediato prometedor 

 Bueno, os dejo hasta el próximo post. Espero relanzar con fuerza este blog tan parado pero es que han sido unos meses de jornadas semanales inimaginables en numero de horas. Un abrazo a tod@s.

Con mi admirado Juan "el Danones", en el año en el que está dejando atrás sus lesiones

  Mis dos peques